La comunidad estudiantil del CCH Sur de la UNAM enfrenta una mezcla de incertidumbre, entusiasmo y nerviosismo ante el posible retorno a clases presenciales, luego del asesinato del estudiante Jesús Israel de 16 años, ocurrido hace más de dos meses. En un recorrido de EL UNIVERSAL, los jóvenes expresaron que, aunque desean volver, consideran que aún no es seguro.
Los estudiantes señalaron que las medidas de seguridad implementadas, como torniquetes, detectores de metal, cámaras de videovigilancia, botones de emergencia y luminarias, son insuficientes. También criticaron la falta de personal de vigilancia y la atención a la salud mental, que consideran aún deficiente.
Ezequiel, de quinto semestre, indicó que no se siente completamente seguro para regresar, pues “aún hay cosas que tienen que trabajarse con respecto a la seguridad”. Por su parte, Teco, de tercer semestre, expresó frustración por la negativa de los directivos a incrementar el personal de seguridad, afirmando que “no dimensionan la gravedad del problema”.
Isabella, de quinto semestre, señaló que las autoridades no han hecho un verdadero cambio, ya que “ya se había insistido en que se trabajara para mejorar la seguridad y se hicieron de la vista gorda”. Agregó que en un recorrido encontró pasillos sin cámaras ni botones de emergencia suficientes.
Los estudiantes demandaron a las autoridades universitarias respetar las decisiones de la comunidad y abrir un diálogo para atender sus necesidades. Asimismo, pidieron que se cumplan los compromisos acordados con padres de familia y que no queden “en acuerdos a medias”.



