Con tres avistamientos de vaquita marina, más de 40 encuentros acústicos y la recolección de 450 litros de agua de mar para la detección de ADN Ambiental, concluyó la Campaña de Entrenamiento de Observadores y Monitoreo en el Alto Golfo de California, realizada del 19 al 29 de mayo.
El crucero estuvo marcado por condiciones meteorológicas adversas, con fuertes vientos y oleaje elevado, que redujeron la posibilidad de volver a ver a “Frida”, la emblemática vaquita marina que en septiembre de 2025 fue grabada en video, embarazada, nadando con una cría juvenil.
Detecciones acústicas y avistamientos
Barbara Taylor, líder de la expedición, destacó que a pesar del mal tiempo, los hidrófonos lograron captar los característicos “chasquidos” de esta especie en crítico peligro de extinción, cerca del área donde el año pasado encontraron a “Frida”, nombrada así en honor a Frida Kahlo.
“No tuvimos oportunidad de ver a Frida, pero hubo detecciones acústicas justo en el área donde la observamos el año pasado; en esta ocasión, los vientos nos impidieron capturar imágenes de vaquitas”, explicó Taylor.
La reconocida bióloga marina explicó que Frida Kahlo, una de las artistas que más admira, vivió como una “mujer herida” por la poliomielitis que contrajo a muy temprana edad, al igual que “Frida” la vaquita marina, “que tiene su aleta dorsal doblada, por causas que desconocemos”, pero que no le ha impedido procrear y ser uno de los ejemplares más importantes para la especie, porque se le ha visto nadando en múltiples ocasiones con sus crías.
Monitoreo acústico continuo
Gustavo Cárdenas, integrante del Grupo de Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), responsable del monitoreo acústico de la vaquita marina, dio a conocer que los hidrófonos se colocaron en 80 sitios, que se van sustituyendo, a veces diario o cada dos semanas, según las necesidades, de mayo a septiembre de 2026. Reveló que entre el 7 y el 26 de mayo pasados, se tuvieron alrededor de 40 encuentros acústicos, principalmente en el noroeste de la Zona de Tolerancia Cero y en la llamada Zona de Extensión, en el borde oeste, hacia la costa.
ADN ambiental: rastreo molecular
Tania Valdivia, científica postdoctoral del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste S.C. (CIBNOR), encargada del proyecto de ADN Ambiental, informó que durante la Campaña de Entrenamiento se consiguieron recolectar con ayuda de bombas de succión 450 litros de muestras de agua, en 80 sitios dentro de la Zona de Tolerancia Cero y áreas cercanas. Una vez que el agua de mar se filtra en membranas de 1.2 y 0.45 micras, es decir, a través de poros que son hasta 155 veces más finos que un cabello humano, se llevan al laboratorio para correrlas en equipos de Análisis de PCR Cuantitativo (qPCR) y PCR Digital (dPCR), con el fin de detectar los rastros de la especie.
“El objetivo del filtrado de toda esta agua, es obtener la señal genética que va dejando la vaquita marina a su paso; la vaquita suelta rastros moleculares con el simple hecho de existir, con su respiración, sus desechos metabólicos o las actividades diarias, como nadar o alimentarse”, detalló Valdivia.
Capacitación comunitaria
A bordo del barco Seahorse, de la organización Sea Shepherd, ocho jóvenes de la comunidad pesquera de San Felipe, Baja California, completaron 10 días de adiestramiento en el mar, así como 22 horas de entrenamiento previo, para afinar sus capacidades en el avistamiento y registro de la vaquita marina. Apoyados por científicos nacionales e internacionales, los becarios de la Conanp utilizaron binoculares de gran potencia conocidos como “Big Eyes”, que tienen un alcance de hasta tres kilómetros, con los que consiguieron observar tres ejemplares que no lograron fotografiar.
El equipo científico de la Campaña de Entrenamiento de Observadores y Monitoreo en el Alto Golfo de California recomendó fortalecer el programa con prácticas adicionales antes del Crucero de Observación 2027, cuando se actualizará el cálculo poblacional de la vaquita marina, que es actualmente de al menos entre siete y 10 ejemplares. La doctora Barbara Taylor subrayó la importancia de crear capacidades locales con el fin de garantizar la continuidad de estas acciones de protección y conservación del mamífero marino en mayor peligro del mundo.



