El director general de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (CORENADR), Humberto Adán Peña Fuentes, alertó que los incendios forestales en el centro de México son cada vez más intensos y recurrentes debido a las temperaturas extremas, las sequías y la pérdida de humedad. En entrevista para la Tercera Emisión Fin de Semana de Imagen Radio, explicó que una simple fogata, una botella abandonada o cualquier descuido puede detonar una emergencia, ya que las condiciones actuales favorecen la propagación del fuego.
Riesgo compartido y experiencias internacionales
Peña Fuentes señaló que los siniestros registrados en Canadá y España demuestran la dimensión del riesgo que enfrentan los bosques. Las llamas no solo consumen árboles; también destruyen hábitats, desplazan fauna, erosionan suelos, reducen la infiltración de lluvia y generan humo que afecta a ciudades enteras. Ante esta amenaza, el Gobierno capitalino impulsa el Programa de Restauración Forestal “Bosques por siempre”, cuyo objetivo es recuperar zonas degradadas y formar un corredor verde con Morelos, Tlaxcala, Puebla, Estado de México, Michoacán e Hidalgo.
La estrategia no se limita a la capital. El programa contempla la producción de más de 11.1 millones de plantas durante 2026, de las cuales 4 millones 837 mil 424 se destinarán a la Ciudad de México y 6 millones 313 mil 876 a las entidades vecinas. Esta distribución busca atender un problema regional, pues los incendios no entienden de límites administrativos.
Cuencas prioritarias y el Bosque de Agua
La intervención se concentra en las cuencas Lerma-Santiago, Balsas y Pánuco, así como en el Bosque de Agua, un corredor forestal de 250 mil hectáreas compartido por la Ciudad de México, el Estado de México y Morelos. Esta región es vital porque abastece de agua a la capital, Toluca y Cuernavaca, además de conectar 21 áreas naturales protegidas. La restauración de estos ecosistemas es esencial para garantizar la recarga de los mantos acuíferos y la regulación del clima local.
Peña Fuentes subrayó que restaurar no significa únicamente plantar árboles. El programa incluye coníferas, latifoliadas, arbustos, frutales, plantas polinizadoras y medicinales, con el fin de recuperar la estructura y función de los ecosistemas. También se realizarán evaluaciones de supervivencia para medir la efectividad de las acciones, y entre octubre y diciembre se revisarán los ejemplares establecidos en 2025.
Biodiversidad y participación social
La estrategia también busca conservar especies emblemáticas como el ajolote, la rana de Moctezuma, el meztlapique, felinos silvestres, abejas nativas y luciérnagas. Para ello, la CORENADR involucra a ejidos, comunidades agrarias, universidades, gobiernos estatales y ciudadanos en jornadas de reforestación que se difunden a través de las redes oficiales de la comisión.
El funcionario insistió en que el objetivo final es mantener bosques, humedales, pastizales y zonas chinamperas capaces de captar agua, regular el clima y conservar la biodiversidad. “El reto es evitar que el humo y el fuego que afectan a otros países se vuelvan cotidianos en México”, afirmó.
La producción de plantas en 2026 representa un esfuerzo sin precedentes para la CORENADR, que busca no solo mitigar los efectos de los incendios, sino también crear resiliencia ante el cambio climático. La participación de las comunidades será clave para el éxito del programa, así como la coordinación con los gobiernos estatales y federal.



