México pierde 27 mil hectáreas de manglares en cinco años: Conabio
México pierde 27 mil hectáreas de manglares en cinco años

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) presentó la sexta actualización del estudio “Manglares de México: Actualización y dinámica espacial 2025”, elaborado con imágenes satelitales Sentinel 2, fotografías de alta resolución y trabajo de campo. El informe revela que el país conserva 877 mil 464 hectáreas de manglar distribuidas en los 17 estados costeros, lo que equivale a 0.4 por ciento del territorio nacional y representa 6 por ciento del total mundial, ubicando a México en el cuarto lugar global, después de Indonesia (19 por ciento), Brasil (9 por ciento) y Nigeria (7 por ciento).

En los últimos cinco años, la superficie ocupada por este ecosistema pasó de 905 mil 086 a 877 mil 464 hectáreas, lo que significa una pérdida neta de 27 mil 622 hectáreas, es decir, 3 por ciento menos. Sin embargo, Raúl Jiménez Rosenberg, secretario ejecutivo de la Conabio, aclaró que esta reducción no implica necesariamente la desaparición del manglar, sino que el estudio incorpora una nueva clasificación de manglares perturbados y de manglares que migraron a zonas más altas debido al aumento del nivel del mar.

Una pérdida neta moderada, pero un deterioro cualitativo preocupante

Uno de los hallazgos más alarmantes es el incremento en la superficie de manglar perturbado. Según Jorge López-Portillo, investigador del Instituto de Ecología A.C. (INECOL), “aunque la pérdida neta es moderada, los datos muestran un deterioro cualitativo mucho más preocupante”. En números, el manglar perturbado se multiplicó por más de cinco al pasar de nueve mil 680 hectáreas en 2020 a 52 mil 130 hectáreas en 2025.

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Este concepto de “manglar perturbado” describe ecosistemas que mantienen su cobertura cartográfica, pero presentan alteraciones estructurales o funcionales evidentes, como pérdida de altura, disminución de la densidad y estrés hídrico. Este fenómeno afecta directamente la capacidad de los manglares para mitigar el cambio climático, al reducir su potencial de captura de carbono y su función como barrera contra tormentas.

Geográficamente, el deterioro se concentró en dos regiones: la Península de Yucatán, con 23 mil hectáreas afectadas, y el Pacífico Norte, con 20 mil hectáreas. Hubo deterioro en prácticamente todos los estados, por ejemplo, mil 248 hectáreas en Veracruz; 2 mil 179 hectáreas en Tabasco; mil 161 hectáreas en Guerrero; mil 153 hectáreas en Oaxaca, y mil 848 hectáreas en Chiapas. El costo de restauración de cada hectárea se estima en unos 70 mil pesos, señaló el investigador.

Distribución y cambios por entidad

Del total nacional, Quintana Roo, Campeche y Yucatán concentran 61.3 por ciento de la superficie de manglar. Los estados con menor presencia son Baja California (0.005 por ciento), Michoacán (0.15 por ciento), Jalisco (0.26 por ciento) y Colima (0.43 por ciento).

El estudio, que tiene como antecedentes los años 1970/1980, 2005, 2010, 2015 y 2020, señala que en el periodo 2020-2025 todos los estados reportan cambios en la superficie. “Algunos se caracterizan por cambios netos positivos como los estados de Quintana Roo y Veracruz. Por el contrario, los estados con los mayores cambios netos negativos son Campeche y Nayarit”, subraya el documento.

Pérdida de verdor y migración tierra adentro

En el mismo periodo, los manglares manifestaron una disminución en su verdor, principalmente en las regiones del Golfo de México y la Península de Yucatán. Este fenómeno influyó en el incremento de la superficie de manglar perturbado, colocando a 2025 como el año con mayor pérdida de la condición saludable del manglar. Un ejemplo es el sitio Nuevo Campechito, donde la pérdida de verdor se observó desde finales de 2020, aunque recientemente se observa cierta recuperación.

El monitoreo también identificó áreas de manglar tierra adentro donde antes no se había reportado su presencia. Este fenómeno de migración no es nuevo: los doctores López-Portillo y Rodrigo Medellín encontraron que entre 1986 y 2001, en Bahía Magdalena, Baja California Sur, hubo un aumento de manglar en las lagunas, en la franja interior donde el manglar se encuentra con el desierto. Los autores concluyen que esto está asociado a cambios en la línea de costa, al incremento del nivel del mar y al aumento de la temperatura por efecto de El Niño.

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Recuperación y presiones antrópicas

A pesar del panorama, el nuevo mapa de distribución muestra recuperación de manglar debido a acciones de restauración. Algunos ejemplos son el Camino a Isla de Jaina en Campeche, Laguna Madre en Tamaulipas y Alvarado en Veracruz.

En contraste, las principales presiones a los manglares se derivan de actividades dominantes por región. En el Pacífico Norte, las granjas acuícolas son el principal factor de afectación. “En la actualización 2015 se observó que las granjas se establecieron atrás del manglar, afectando la calidad de agua y por ende a la salud del ecosistema. Sin embargo, desde 2020 y ahora con esta actualización se observa que las granjas deforestan manglar para su establecimiento, principalmente en el estado de Sinaloa”, señala el estudio.

En Jalisco, la actividad agrícola ejerce presión sobre el manglar al competir por espacios, debido a que las zonas planas son relativamente estrechas por la proximidad de los sistemas montañosos. En Quintana Roo, la expansión de la infraestructura ha influido en la disminución de la superficie de manglar. Además, la proliferación de predios deforestados destinados a fraccionamientos, en Yucatán y Guerrero, impacta de manera indirecta porque se ubican en áreas adyacentes, generando efectos negativos sobre el ecosistema.