Oceana pide replantear desarrollo del Golfo de México sin petróleo
Oceana pide replantear desarrollo del Golfo sin petróleo

La coordinadora de Ciencia de Oceana México, Mariana Reyna Fabián, propuso replantear el modelo de desarrollo del Golfo de México para que no dependa del petróleo, tras el derrame ocurrido en la zona Abkatun-Cantarell en febrero de 2026. En entrevista con Mongabay Latam, la bióloga destacó la necesidad de proteger los ecosistemas marinos y exigió transparencia gubernamental sobre los impactos del derrame.

Derrame en Abkatun-Cantarell: opacidad y afectaciones

El derrame comenzó en los primeros días de febrero de 2026, duró ocho días y no fue notificado públicamente, según imágenes satelitales. Pemex aceptó su responsabilidad el 16 de abril, pero no ofreció detalles sobre el volumen ni los impactos ecológicos. El Grupo Interinstitucional, creado por la presidenta Claudia Sheinbaum en marzo de 2026, reconoció afectaciones en casi 1000 kilómetros de costa en Campeche, Veracruz y Tabasco. Este grupo incluye a la Semar, Semarnat, Pemex, Sener y la Secretaría de Ciencia.

Reyna, quien tiene un doctorado en Medio Ambiente y Desarrollo por la UNAM, señaló que “el Gobierno tiene una responsabilidad” y que “debería haber acciones de transparencia que nos digan cuándo empezó y cuánto crudo se vertió para calcular los impactos”. Además, mencionó que comunidades reportan organismos muertos, como aves, peces y tortugas.

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Arrecifes del Golfo: vulnerabilidades y esperanza

En el Golfo de México existen arrecifes de coral, rocosos y mixtos, siendo el de Veracruz el más conocido por su resistencia. Reyna explicó que estos ecosistemas son vulnerables a la crisis climática: el incremento de temperatura causa blanqueamiento, la acidificación impide la construcción de esqueletos y las tormentas tropicales aumentan en intensidad. “Los corales son muy sensibles; si la temperatura es distinta a la normal, se blanquean, pierden un alga con la cual viven en simbiosis y pueden morir”, detalló.

A pesar de los daños, Reyna destacó que encontraron “cuerno de alce” (Acropora palmata), una especie que no había visto en arrecifes del Caribe en diez años. “Todavía hay un montón de esperanza en el golfo”, afirmó, refiriéndose a la posibilidad de conservación.

Lecciones de desastres pasados y futuro sin petróleo

Reyna recordó que el derrame de British Petroleum (BP) en 2010 reveló el desconocimiento de las aguas profundas mexicanas, lo que llevó a la creación del Consorcio de Investigación del Golfo de México (SIGOM). “Nos dimos cuenta de que el golfo profundo no es un desierto, es lugar de reproducción del atún y por ahí transitan cinco de las siete especies de tortugas marinas”, señaló.

La científica advirtió que las reservas probadas en aguas profundas y ultraprofundas del Golfo son “prácticamente cero”, y que cada 30 metros de profundidad aumenta un 8.5 % la probabilidad de incidentes. Por ello, propuso “reimaginar el Golfo de México bajo un modelo de desarrollo que no esté relacionado al petróleo, la exploración y la extracción”.

En cuanto a la recuperación, Reyna indicó que el Estado debe liderar la reparación y aplicar multas “para dar un mensaje de no repetición”. También sugirió la creación de un observatorio transparente con participación ciudadana y científica, y que las comunidades sean escuchadas al reportar afectaciones, no solo en pesca, sino también en turismo y salud.

El derrame de febrero de 2026 ha dejado impactos que podrían persistir por décadas, como lo demuestran estudios de delfines afectados por el derrame de BP, con efectos en su reproducción hasta 30 años después. Reyna concluyó que, aunque la limpieza en el fondo marino es casi imposible, “todavía hay esperanza” si se toman medidas para proteger los ecosistemas y se transita hacia un desarrollo sostenible.

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