Nueva norma redefine el concepto de 'daño' en la ESA
El gobierno del presidente Donald Trump finalizó el viernes una norma que restringe la definición de 'daño' en la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA), una medida que en la práctica podría abrir la puerta a una destrucción generalizada de hábitats, según conservacionistas. El Departamento del Interior y el de Comercio presentaron el cambio como un retorno al espíritu inicial de la ley, poniendo fin a lo que calificaron como años de excesos regulatorios.
Declaraciones del secretario del Interior
El secretario del Interior, Doug Burgum, declaró en un comunicado: 'Durante años, las agencias federales abusaron de la ESA para obstaculizar el uso legítimo de la tierra e imponer cargas a las familias y empresas estadounidenses. Esta medida devuelve el sentido común, respeta la propiedad privada, ofrece la certidumbre tan necesaria para los propietarios de tierras y se ajusta al estatuto que el Congreso aprobó realmente'.
Antecedentes de la Ley de Especies en Peligro
La histórica Ley de Especies en Peligro de Extinción fue aprobada en 1973 y se le atribuye haber salvado al águila calva, al caimán americano y otras especies emblemáticas. Prohíbe la 'captura' de especies en peligro. La ley definía ese término como el hecho de 'acosar, dañar, perseguir, cazar, disparar, herir, matar, atrapar, capturar o recolectar, o intentar realizar cualquiera de esas conductas'.
Interpretación anterior del 'daño'
En la aplicación de la norma, el gobierno había precisado el término como 'una modificación o degradación significativa del hábitat' cuando provocara la muerte o lesiones de animales silvestres, al perturbar gravemente sus comportamientos esenciales, en particular la reproducción, la alimentación o el refugio. Esta interpretación estuvo en vigor durante casi tres décadas. Ahora la administración Trump le pone fin.
Reacciones de organizaciones ambientales
Las organizaciones de defensa del medio ambiente consideran que este cambio podría facilitar actividades industriales con consecuencias perjudiciales para los ecosistemas. Tara Zuardo, del Center for Biological Diversity, advirtió: 'Si los animales ya no tienen un lugar donde vivir, no pueden sobrevivir'.



