EU destruye 64 botes narcos pero el flujo de drogas continúa
Ataques de EU a lanchas no reducen suministro de drogas

Una investigación de The Washington Post publicada el lunes, basada en informes confidenciales de la DEA y del Departamento de Defensa, revela que los ataques de Estados Unidos contra embarcaciones de narcotraficantes no han logrado reducir el suministro de drogas. Aunque el Pentágono ha destruido 64 botes tipo pesquero de entre cuatro y seis metros de eslora utilizando drones, las organizaciones criminales han adaptado sus tácticas para mantener el flujo de estupefacientes.

Adaptación de los cárteles

Según el diario estadounidense, los traficantes ahora utilizan embarcaciones más grandes y navegan muy cerca de las costas, donde es más difícil que las fuerzas militares abran fuego sin poner en riesgo a comunidades civiles. Además, han incrementado el uso de aeronaves para el transporte de drogas. Esta diversificación contrasta con las declaraciones recientes del presidente Donald Trump, quien afirmó que el narcotráfico marítimo estaba desarticulado y que ahora se enfocarían en operaciones terrestres.

La investigación detalla que los analistas de la DEA concluyeron que los ataques no afectaron el suministro ni el precio de la cocaína en Estados Unidos. Por el contrario, llevaron a los traficantes a evitar las aguas internacionales y optar por rutas más cercanas a la costa, donde la probabilidad de ser atacados es menor.

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Víctimas y consecuencias

En las operaciones militares contra las lanchas, han muerto 221 personas, entre ellas 13 mexicanos. La cifra de fallecidos no ha sido confirmada oficialmente por el Pentágono, pero los reportes internos indican que las bajas incluyen tanto a tripulantes de las embarcaciones como a civiles en las zonas costeras.

El portavoz jefe del Pentágono, Sean Parnell, declaró al Washington Post que “las organizaciones criminales transnacionales han adaptado continuamente sus tácticas durante décadas. Eso no indica que la presión sea ineficaz. Demuestra que estamos imponiendo fricciones sistémicas a sus operaciones”. Parnell defendió la estrategia de ataques con drones, asegurando que genera costos operativos a los cárteles.

Implicaciones para México

La presencia de mexicanos entre las víctimas de los ataques ha generado críticas en el país. Grupos defensores de derechos humanos han solicitado una investigación independiente, mientras que el gobierno mexicano no ha emitido una postura oficial sobre los incidentes. La investigación del Post sugiere que el cambio de rutas también ha incrementado la violencia en comunidades costeras de México y América Central, donde los traficantes buscan resguardarse.

El reporte concluye que, pese a la destrucción de decenas de botes, las redes de narcotráfico mantienen su capacidad operativa. Los cárteles han sustituido las lanchas rápidas por embarcaciones de mayor tamaño y han fortalecido sus rutas aéreas, lo que dificulta su interceptación. Mientras tanto, el consumo de drogas en Estados Unidos no muestra signos de disminución, según indicadores de la DEA.

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