Autoridades sanitarias de Michigan han identificado a la lechuga como posible origen de un brote de ciclosporosis que ya suma más de 3 mil 300 casos. La enfermedad, causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, tiene como síntoma más característico la llamada 'diarrea explosiva'. La alerta fue emitida por el Departamento de Salud de Michigan, que realizó más de mil entrevistas a pacientes infectados.
Lechuga, el producto común en las investigaciones
Natasha Bagdasarian, directora médica ejecutiva del departamento de salud de Michigan, señaló que "la información preliminar muestra que la lechuga es un producto común que aparece con regularidad durante la investigación". Aunque no se ha confirmado un lote específico, la coincidencia con brotes anteriores vinculados a productos agrícolas ha llevado a las autoridades a emitir recomendaciones urgentes para los consumidores.
Recomendaciones para evitar el contagio
Para reducir el riesgo de infección, las autoridades sugieren adquirir cabezas enteras de lechuga, desechar las capas externas y lavar a fondo el resto. Además, recomiendan evitar la lechuga en bolsa y los kits de ensalada premezclados, ya que el proceso de corte y mezcla puede facilitar la propagación del parásito.
Pasos para un lavado seguro de la lechuga
- Deshoja y lava: Corta la base y separa cada hoja con cuidado. Colócalas bajo el chorro de agua fría para eliminar la suciedad visible.
- Desinfecta: Llena un recipiente con agua y añade un desinfectante (plata coloidal, yodo o vinagre blanco, siguiendo las instrucciones del fabricante). Sumerge las hojas durante 10 a 15 minutos.
- Enjuaga: Saca las hojas y pásalas de nuevo por agua corriente para eliminar cualquier residuo del desinfectante.
- Seca y guarda: Escurre el exceso de agua. Puedes usar una centrifugadora de verduras o secarlas suavemente con papel de cocina.
Síntomas de la ciclosporosis
Además de la diarrea acuosa y explosiva, los síntomas más comunes incluyen cólicos o dolor abdominal, distensión abdominal e hinchazón, náuseas y vómitos ocasionales, pérdida del apetito, fatiga intensa, pérdida de peso, gases excesivos, fiebre baja, dolores musculares y malestar general. Un aspecto característico es que los síntomas pueden aparecer y desaparecer durante varias semanas si la infección no recibe tratamiento.
Tratamiento y cuidados
El tratamiento de elección es un antibiótico específico recetado por un médico, ya que la infección suele no desaparecer rápidamente por sí sola y puede prolongarse durante semanas o meses con recaídas. Es fundamental reponer líquidos y electrolitos perdidos por la diarrea; en casos leves basta con agua y soluciones de rehidratación oral, mientras que en casos graves puede requerirse suero intravenoso. También se recomienda una alimentación ligera, evitando comidas grasosas, picantes, alcohol y cafeína para no empeorar las molestias intestinales.



