Con la llegada de las vacaciones de verano, muchas familias planean visitar playas, balnearios o albercas. Más allá del protector solar y la supervisión constante, los expertos alertan sobre un detalle que suele pasarse por alto: el color del traje de baño infantil. Según el Dr. Raúl Barría Romero, especialista en seguridad acuática, ciertos tonos pueden dificultar la visibilidad bajo el agua y aumentar el riesgo de accidentes.
Colores que se camuflan con el agua
El Dr. Barría Romero explicó a través de sus redes sociales que los trajes de baño de color azul, celeste y blanco tienden a camuflarse con el agua, incluso en piscinas poco profundas. “Es mucho más difícil verlos”, señaló. Esta baja visibilidad puede retrasar la detección de un niño en caso de emergencia, lo que subraya la importancia de elegir colores que contrasten con el entorno acuático.
Colores recomendados para mayor seguridad
Por el contrario, existen tonalidades que destacan bajo el agua y permiten localizar rápidamente a los menores. Los colores más recomendados son el amarillo, naranja, rosa y los tonos fluorescentes o neón. Estos colores ofrecen un alto contraste, facilitando la vigilancia incluso en condiciones de poca luz o agua turbia.
No obstante, el especialista recordó que ninguna prenda sustituye la supervisión constante de un adulto. “Elegir un traje de baño visible no reemplaza la atención permanente”, enfatizó.
Consejos adicionales para nadar con niños
Además del color del traje de baño, la Academia Estadounidense de Pediatría, a través de su sitio Healthy Children, ofrece una serie de recomendaciones para disfrutar del agua de forma segura:
- Nunca permitir que un niño nade solo.
- Mantener siempre la supervisión de un adulto o un salvavidas capacitado.
- Evitar que los niños se sumerjan o se lancen de cabeza sin antes verificar la profundidad y la ausencia de objetos bajo el agua.
- No nadar en canales, ríos o corrientes de agua con movimiento rápido.
- Enseñar a los niños a identificar las corrientes de resaca y cómo actuar ante ellas.
- En playas o albercas en el extranjero, verificar que cuenten con salvavidas e instalaciones seguras.
- Permanecer únicamente en zonas designadas para nadar y bajo vigilancia.
- Salir del agua inmediatamente si comienza una tormenta.
Prevención sin descanso
Durante las vacaciones es natural relajarse, pero cuando se trata de niños, la prevención nunca debe tomarse un descanso. Mantenerlos siempre cerca, supervisarlos mientras están en el agua y elegir un traje de baño de colores visibles son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia y ayudar a prevenir accidentes.



