Hombres mayores de 45 años tienen 31% más mutaciones en esperma
Hombres >45 años: 31% más mutaciones en esperma

Los hombres mayores de 45 años presentan un 31 por ciento más de mutaciones en el esperma en comparación con aquellos menores de 30 años, según un estudio liderado por la Fundación IVI y presentado en la 42ª Reunión Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE). La investigación revela que muchas de estas mutaciones son invisibles en los análisis genéticos convencionales basados en sangre, pero pueden transmitirse al embrión y afectar su desarrollo.

Mutaciones exclusivas del esperma

Patricia Díaz-Gimeno, investigadora principal de IVI y coautora del estudio junto a Nicolás Garrido, director de Fundación IVI, explicó que "hasta ahora, en la práctica clínica se ha asumido que las mutaciones presentes en sangre son representativas del conjunto del organismo. Sin embargo, hemos visto que esto no siempre es así. Existen mutaciones que están únicamente en el esperma y que no aparecen en sangre, lo que implica que pueden pasar desapercibidas en estas pruebas, pero sí pueden transmitirse al futuro bebé".

El trabajo surge de una limitación clave en los métodos diagnósticos actuales. Los test genéticos de portadores que se utilizan en la práctica clínica no analizan mutaciones específicas del esperma, sino que se basan en muestras de sangre, asumiendo que estas representan las mutaciones de todo el organismo.

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Edad paterna avanzada: un factor de riesgo subestimado

La edad paterna no se ha considerado, hasta ahora, un factor de riesgo relevante para la salud de la descendencia. Sin embargo, los resultados de esta investigación cuestionan esa premisa. "En concreto, los datos revelan que los varones mayores de 45 años presentan un 31 por ciento más de mutaciones en el esperma que los menores de 30. Hay mutaciones relevantes en esperma que no están en sangre durante todas las edades, pero el incremento es claro en individuos de edad paterna avanzada", subrayó Díaz-Gimeno.

El análisis identificó alteraciones genéticas solo en esperma con distinto nivel de impacto, desde variantes de significado incierto hasta mutaciones en genes asociados a patologías graves. "Hemos detectado mutaciones relacionadas con el sistema nervioso, el espectro autista o la discapacidad intelectual, pero también con enfermedades cardiovasculares graves, patologías hepáticas, inmunodeficiencias severas o incluso procesos relacionados con cáncer", detalló la investigadora.

Implicaciones para la donación de semen y la práctica clínica

En España, la legislación establece el límite de 50 años para la donación de semen, aunque algunos centros ya han adoptado criterios más restrictivos basados en la evidencia científica. "En IVI hemos fijado el límite en 44 años, principalmente para evitar posibles efectos negativos sobre la descendencia asociados a la edad paterna avanzada. Nuestros resultados apuntan a que este tipo de decisiones tienen base científica y a que, en el futuro, podrían revisarse los límites establecidos", explicó Díaz-Gimeno.

El estudio plantea la necesidad de ir más allá de los protocolos actuales y abre la puerta a un cambio de paradigma en la evaluación de la fertilidad masculina. "Sería recomendable incorporar análisis de mutaciones en el esperma y no solo en sangre como se hace actualmente, independientemente de la edad del varón en todos los casos y especialmente en contextos como los programas de donación. Además, a la luz de estos resultados, sería todavía más recomendable en varones mayores de 45 años", concluyó la investigadora.

Nuevas evidencias en desarrollo embrionario

En paralelo, el estudio 'Different secretome profiles characterize euploid and aneuploid human embryos cultured up to 14 days in advanced 3D endometrial co-culture', presentado en el congreso, profundiza en cómo las alteraciones genéticas pueden influir en el desarrollo del embrión. El trabajo analiza las diferencias entre embriones euploides (con un número correcto de cromosomas) y aneuploides (una de las principales causas de fallo de implantación y aborto temprano) a través de las moléculas y proteínas que liberan durante sus primeras fases de desarrollo.

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Los resultados muestran que los embriones con alteraciones cromosómicas presentan comportamientos distintos desde etapas muy tempranas, lo que permite entender mejor su capacidad de evolución. "Cada vez tenemos más evidencia de que la calidad genética del embrión es determinante desde el inicio. Este tipo de análisis nos ayuda a entender mejor cuáles tienen más probabilidades de desarrollarse correctamente", señaló Domínguez, investigador principal del estudio.

Este conocimiento podría trasladarse directamente a la práctica clínica para mejorar la selección embrionaria e identificar con mayor precisión los embriones con más probabilidades de dar lugar a un embarazo evolutivo. Además, el especialista subrayó el avance hacia una medicina más personalizada: "Estamos avanzando hacia tratamientos cada vez más ajustados al perfil biológico de cada paciente, lo que permitirá optimizar resultados y reducir la incertidumbre en los procesos reproductivos", finalizó.