El gobierno de Margarita González Saravia enfrenta un nuevo foco rojo en el sistema educativo de Morelos: el desgaste emocional del magisterio. Mientras la administración estatal presume reconocimientos, promociones salariales y programas de acompañamiento para estudiantes, el malestar de miles de docentes avanza sin una medición pública clara, sin diagnóstico oficial visible y sin una ruta integral de atención psicológica para quienes sostienen las aulas todos los días.
Alerta del SNTE: 20% de los docentes afectados
La alerta fue colocada sobre la mesa por la Sección 19 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que reportó que al menos 20 por ciento de los docentes en la entidad padece estrés y ansiedad asociados a la sobrecarga laboral, conflictos con padres de familia, presión administrativa y desgaste emocional.
En la práctica, esto significaría alrededor de 6 mil 733 maestros afectados, si se toma como base la estadística oficial de la SEP, que registra 33 mil 665 docentes en Morelos durante el ciclo escolar 2024-2025.
La misma estadística educativa federal muestra que el sistema morelense atiende a 499 mil 55 estudiantes en 3 mil 863 escuelas. Es decir, el impacto del deterioro docente no se limita a una disputa laboral: alcanza la calidad de las clases, la convivencia escolar, la atención a niñas, niños y adolescentes, y la estabilidad de los planteles.
Gobierno de Morelos presume programas, pero omite la crisis
La administración de González Saravia ha buscado colocar la educación como uno de sus temas de discurso público. En enero de 2026, el gobierno estatal informó la entrega de 696 constancias de Promoción Horizontal y destacó el Programa Calmécac para dar seguimiento a 88 mil estudiantes de secundaria en salud emocional, prevención de adicciones, violencia y acompañamiento psicológico.
El gobierno morelense puede entregar constancias, hablar de infraestructura y reconocer la vocación docente, pero la crisis descrita por el SNTE apunta a otra cosa: maestros agotados, saturados de trámites, sometidos a exigencias escolares crecientes y, en varios casos, expuestos a conflictos dentro y fuera del aula.
El SNTE también ha señalado casos de ansiedad, depresión, agotamiento emocional e incluso solicitudes de cambio de centro laboral por conflictos con padres de familia.
Violencia escolar agrava el panorama
El dato se agrava porque no existe una cifra pública oficial, detallada y actualizada, sobre estrés laboral docente en Morelos. El sindicato advierte afectaciones de salud mental, pero el gobierno estatal no ha transparentado un diagnóstico clínico, presupuestal o territorial que permita saber en qué municipios se concentra el problema, cuántos maestros han recibido atención y cuántos han tenido que abandonar o cambiar su centro de trabajo.
A la carga laboral se suma otro componente: la violencia escolar. En julio de 2025, la Sección 19 del SNTE reportó ocho casos en los que alumnos, principalmente de secundaria, agredieron a profesores al cierre del ciclo escolar 2024-2025; también mencionó entre 10 y 12 presuntas extorsiones contra maestros, aunque estas últimas no habían sido confirmadas.



