Ojo seco ya no es solo de adultos; niños y adolescentes lo padecen por pantallas
Ojo seco en jóvenes: un problema creciente por pantallas

La enfermedad del ojo seco, tradicionalmente asociada con el envejecimiento, se ha convertido en un diagnóstico frecuente entre niños y adolescentes. Según la oftalmóloga Alejandra Moreno Esponda, adscrita al Hospital de la Ceguera, después de la pandemia el incremento de casos en jóvenes se hizo evidente debido al aumento del tiempo frente a pantallas.

El impacto de las pantallas en la salud ocular infantil

Un estudio sistemático publicado en 2025, que analizó datos de 48 mil 479 participantes, estimó que alrededor del 23.7% de los menores de 18 años podría presentar ojo seco, una cifra que refleja la magnitud del problema. La doctora Moreno Esponda señaló: "Hasta arriba de un 75% es súper frecuente, de hecho es de las enfermedades que más diagnosticamos en consulta, y no solo adultos mayores, sino también muchos adultos jóvenes y niños".

¿Por qué el uso de dispositivos reseca los ojos?

El problema no radica en la luz emitida por las pantallas, sino en la reducción del parpadeo. En condiciones normales, una persona parpadea entre 15 y 20 veces por minuto, pero al concentrarse en una pantalla esta frecuencia disminuye drásticamente. Cada parpadeo distribuye la lágrima sobre la superficie ocular, compuesta por una capa acuosa, mucosa y lipídica. Cuando no se parpadea por completo, las glándulas de Meibomio no liberan suficientes lípidos, lo que acelera la evaporación de la lágrima y provoca resequedad.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Síntomas y diagnóstico del ojo seco en menores

Los síntomas iniciales incluyen resequedad, ardor, cansancio visual, enrojecimiento y una sensación de cuerpo extraño, como si hubiera arena en los ojos. También pueden presentar pesadez en los párpados, dolor de cabeza o visión fluctuante. Los síntomas suelen aparecer después de dos a cuatro horas de uso de dispositivos, y factores como el aire acondicionado o ambientes secos los empeoran. El diagnóstico debe realizarlo un oftalmólogo mediante revisión de la superficie ocular, uso de colorantes y evaluación de las glándulas palpebrales.

Riesgos a largo plazo: lesiones en la córnea

Si no se trata, el ojo seco puede provocar lesiones en la córnea, como el desprendimiento del epitelio, que causa dolor y ardor intensos. En casos graves, pueden formarse úlceras corneales e infecciones, especialmente en pacientes con diabetes o enfermedades autoinmunes. La doctora recomienda acudir al especialista ante dolor intenso, disminución de la visión o enrojecimiento marcado.

Recomendaciones para proteger los ojos

La regla 20-20-20 es clave: cada 20 minutos frente a una pantalla, mirar un objeto a 20 pies (6 metros) durante 20 segundos. También se sugiere colocar la pantalla ligeramente por debajo del nivel de los ojos, evitar el aire acondicionado directo y realizar parpadeos completos. Las lágrimas artificiales sin conservadores son las más adecuadas para uso frecuente. Se deben evitar gotas contra el enrojecimiento, que generan efecto rebote, y productos como la manzanilla, que pueden irritar. El objetivo no es eliminar las pantallas, sino modificar su uso para preservar la salud visual.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar