Una quemadura solar es una lesión de la piel que requiere cuidados específicos durante los días posteriores, según explica la dermatóloga Daniela Bañuelos. El enrojecimiento intenso y la descamación no son parte de un bronceado normal, sino señales de exposición solar excesiva.
La especialista advierte que el daño producido por el Sol es acumulativo: las quemaduras sufridas en vacaciones no desaparecen cuando la piel vuelve a verse normal, sino que con los años se suman y pueden relacionarse con lesiones premalignas, malignas y cáncer de piel.
Qué hacer si ya te quemaste con el Sol
Si el daño ya ocurrió y aparecen ardor, dolor, enrojecimiento o descamación, el objetivo inmediato debe ser disminuir las molestias, mantener la piel hidratada y evitar una nueva exposición solar mientras se recupera.
Bañuelos señala que el dolor puede manejarse con analgésicos como paracetamol o ibuprofeno, siempre considerando los medicamentos que cada persona acostumbre utilizar. La hidratación de la piel es uno de los cuidados más importantes: “Vamos a mantener la piel súper, súper, súper, mega, ultra hidratada con alguna loción hidratante buena. En este periodo de rojez y de descamación hay que ponernos crema unas cinco o seis veces al día en la parte que se quemó”, indica la dermatóloga.
La crema o loción hidratante puede aplicarse varias veces durante el día sobre la zona afectada mientras persistan el enrojecimiento y la descamación. También es fundamental no volver a exponer directamente al Sol la piel quemada hasta que se haya recuperado, ya que intentar “emparejar el bronceado” puede agravar la lesión.
Evita el agua muy caliente, saunas y temazcales
Tras una quemadura solar, lo último que necesita la piel es más calor. La especialista recomienda evitar temporalmente duchas con agua demasiado caliente, saunas, baños de vapor o temazcales, porque las altas temperaturas pueden hacer que la zona vuelva a enrojecerse y aumente la sensación de ardor.
“Evitar, por supuesto, el sol directo de nuevo en esa zona por un buen rato hasta que exista una recuperación completa de la piel. Y algo muy caliente, bañarnos con agua muy caliente en esa zona, meternos a un sauna, un vapor, un temazcal, pues no, porque podría volver a enrojecer o arder la zona”, detalla Bañuelos.
Señales de alerta: ampollas y dolor intenso
No todas las quemaduras solares tienen la misma intensidad. Una piel ligeramente enrojecida y sensible no es lo mismo que una zona con dolor intenso o formación de ampollas. Para la especialista, dos señales justifican acudir con un profesional de la salud: un dolor muy intenso o incapacitante y la aparición de ampollas.
“Cuando el dolor sea muy, muy importante, incapacitante y físicamente cuando veamos ampollas. Al ver ampollas, pues ya estamos hablando de un grado de quemadura importante”, afirma Bañuelos. La presencia de ampollas indica una lesión más profunda que una quemadura limitada al enrojecimiento superficial y no debería tratarse como una molestia más de las vacaciones.
Incluso cuando el dolor y el enrojecimiento desaparezcan, conviene observar los cambios que permanezcan en la piel después de las vacaciones, como pecas, manchas oscuras o pequeñas manchas blancas, que pueden aparecer por la exposición solar o por fotosensibilización. Ante cualquier duda, lo recomendable es consultar a un especialista.



