Una llamada telefónica bastó para que una empleada doméstica abriera la caja fuerte de su patrona y entregara joyas valuadas en aproximadamente un millón de pesos, 15 mil pesos en efectivo y mil 200 dólares a un grupo de desconocidos que llegó por los bienes a una residencia de la colonia Olinalá, en San Pedro Garza García. La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León investiga si la trabajadora fue víctima de un engaño o si participó en el delito.
La llamada y la orden
El reporte se recibió a la 01:15 horas en el C4 de San Pedro, que notificó a las autoridades sobre una presunta extorsión telefónica en un domicilio de la calle Roble. Según los primeros reportes, un hombre que se identificó como sobrino de la propietaria llamó al teléfono fijo y explicó a la empleada que necesitaba dinero y objetos de valor para cubrir pagos relacionados con la vivienda. No hubo amenazas ni violencia física.
La trabajadora siguió las instrucciones: entró a la habitación de su empleadora, localizó la caja fuerte, reunió las joyas y el efectivo, y los entregó a varias personas que llegaron en distintos vehículos. La Fiscalía calcula de manera preliminar que lo sustraído incluye joyas por un valor de un millón de pesos, 15 mil pesos en efectivo y mil 200 dólares, aunque la cifra aún no es definitiva y deberá confirmarse con la valoración formal de los objetos.
Los vehículos y la investigación
Los desconocidos llegaron en tres vehículos: un Volkswagen Jetta blanco, un BYD Dolphin Mini negro y un Nissan Versa gris. No forzaron la puerta; la empleada la abrió convencida de que cumplía una orden legítima de un familiar de su patrona. Las autoridades consideran que la identificación de estos vehículos es una de las principales pistas para localizar a los responsables.
El vicefiscal del Ministerio Público, Luis Enrique Orozco Suárez, explicó que una de las líneas de investigación es determinar si la empleada formaba parte de una red delictiva o fue engañada. “Se está analizando si esta empleada doméstica formaba parte de una red o grupo de personas dedicadas a delinquir, o si fue engañada para apoderarse de esos objetos y entregarlos”, declaró. También se analiza un teléfono celular atribuido a la trabajadora, cuyo contenido podría revelar si hubo comunicación previa con los responsables o si fue manipulada durante la llamada.
El “cuento del tío” y la ausencia de violencia
El caso corresponde a la modalidad conocida como “cuento del tío”, en la que un delincuente suplanta la identidad de un familiar para obtener bienes. La particularidad aquí es que el engaño no fue contra la propietaria, sino contra una empleada que estaba en la vivienda. La operación se basó en una historia construida: un supuesto sobrino, una necesidad urgente y la instrucción de entregar los objetos a quienes llegarían después.
La Fiscalía no descarta que los responsables tuvieran información previa sobre la familia y los objetos de valor. Hasta los primeros reportes, no había personas detenidas. La investigación continúa para identificar al hombre que realizó la llamada y a los ocupantes de los vehículos, así como para determinar el grado de participación de la empleada en los hechos.



