El robo de autopartes en la Ciudad de México es un negocio lucrativo controlado por cuatro familias, según investigaciones de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina. Cada delincuente obtiene ganancias mensuales de entre 30 mil y 50 mil pesos por la venta de piezas como calaveras, espejos retrovisores y llantas.
A pesar de la alta rentabilidad, solo el 1% de los detenidos en flagrancia llegan a prisión. La razón es que, al devolver la pieza robada al propietario, el delito no se persigue, beneficiándose de la Reforma Penal que no considera grave este ilícito. Las víctimas suelen denunciar solo cuando el seguro cubre gastos superiores a 20 mil pesos.
Durante el primer semestre de 2018, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) registró 5 mil 683 denuncias por robo de autopartes, un aumento del 50% respecto a 2017, cuando hubo 3 mil 793. Las delegaciones más afectadas son Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Iztapalapa y Gustavo A. Madero, con robos entre las 23:00 y 06:00 horas.
Las cuatro familias identificadas tienen negocios establecidos en Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc e Iztapalapa, incluyendo deshuesaderos, tiendas de autopartes y vulcanizadoras. Venden motores y transmisiones de modelos recientes, fomentando el robo de autos bajo pedido. Las piezas se rematan en tianguis como el de la colonia Doctores los domingos, y en locales de la calle Doctor Vértiz, Buenos Aires y zonas limítrofes con el Estado de México.



