Una madre de familia en Nuevo León, identificada como Raquel González, relató que su hija de 14 años fue contactada por un supuesto joven colombiano de 18 años a través de Instagram, quien le exigió fotografías íntimas y ejerció presión sobre ella. El caso, dado a conocer por ABC Noticias, destaca los riesgos que enfrentan los menores en redes sociales sin supervisión adecuada.
El hallazgo de la madre y la presión del contacto
Raquel González, quien es maestra de secundaria, descubrió en 2023 que su hija, entonces de 14 años, mantenía una conversación con un supuesto joven de 18 años de origen colombiano. La madre explicó que el individuo comenzó ganándose su confianza con halagos y preguntas personales, hasta pedirle fotografías íntimas. “Primero empezó a hablarle muy bonito, quería saber su nombre, le decía que estaba muy guapa. Poco a poco le empezó a hacer preguntas personales: dónde estaba, dónde vivía, qué estaba haciendo”, relató González.
La situación escaló cuando el contacto comenzó a llamarla su “novia virtual” y a pedirle fotografías con poca ropa. La adolescente envió imágenes personales, y el individuo también le envió fotografías íntimas, lo que hizo sospechar a la madre que no se trataba de un joven de 18 años. “Yo sentía que me la habían violado. Me di cuenta de que mi niña de 14 años le había mostrado su cuerpo a alguien que ni siquiera sabíamos quién era”, contó la madre.
Acciones tomadas y supervisión actual
Ante la situación, González presentó una queja ante Instagram y se comunicó con la Policía Cibernética, que le recomendó denunciar ante el CODE, trámite que realizó y por el cual recibió un folio. Además, retiró las redes sociales a su hija y mantuvo únicamente WhatsApp con restricciones y vigilancia. La adolescente también recibió atención psicológica para trabajar en su autoestima, ya que se había sentido atraída por los halagos debido a sus inseguridades.
Actualmente, la joven tiene 17 años y continúa bajo supervisión de su madre, con controles parentales y restricciones para usar redes sociales. González insistió en que los menores de edad no deben tener redes sociales, o si las tienen, los padres deben revisar constantemente sus cuentas y prestar atención a cambios de comportamiento. “Uno piensa que eso sucede en otro lado, hasta que lo vives y dices: ‘Dios mío, gracias a Dios que no pasó a mayores’”, expresó.
Otro caso y la normalización del riesgo
La docente Ana Mendoza relató otro caso en Nuevo León: una niña de primaria que usaba TikTok e Instagram recibió mensajes de personas que le decían “Sígueme y te sigo”. Uno de los contactos comenzó pidiendo fotografías de su rostro y luego imágenes con menos ropa, hasta llegar a pedirle fotos en ropa interior. La menor no mostraba miedo, sino entusiasmo, pues asociaba las solicitudes con ganar más seguidores. “Ella no pensó que fuera algo grave. Lo veía con la inocencia de que si mostraba esas fotografías iba a tener más seguidores”, explicó Mendoza.
La maestra alertó a la madre de la menor y le mostró las evidencias, pero la familia solo bloqueó al usuario y eliminó la cuenta, sin denunciar ni dar atención psicológica. La menor fue retirada de la escuela y la familia buscó apoyo en otro lugar. Para la docente, el problema radica en que estas conductas comienzan a normalizarse entre los menores.
Contexto de ciberacoso en Nuevo León
Estos casos se enmarcan en las cifras del Módulo sobre Ciberacoso 2024, que reportó que el 18.8 por ciento de las personas de 12 años y más usuarias de internet en Nuevo León sufrió ciberacoso. Nuevo León ocupa el tercer lugar nacional en penetración de internet en los hogares, según datos del INEGI, lo que también expone a niñas, niños y adolescentes a riesgos en internet.
Las autoridades recomiendan a los padres supervisar el uso de redes sociales de sus hijos y estar atentos a cualquier señal de alerta. La madre Raquel González enfatizó que la supervisión constante es clave para prevenir estos casos, que pueden tener graves consecuencias emocionales para los menores.



