Ratas de rescate podrían localizar sobrevivientes tras sismos
Ratas de rescate para localizar sobrevivientes

Una estudiante de Costa Rica ha propuesto el uso de ratas entrenadas para localizar a personas atrapadas entre los escombros después de un sismo, un proyecto que se encuentra en una etapa inicial de revisión científica y que contempla la posibilidad de que estos animales porten cámaras y sistemas de GPS.

Pema Cárdenas, estudiante de la especialidad técnica en Ciberseguridad del Colegio Técnico Profesional de Educación Comercial y de Servicios (COTEPECOS), en Sabana Sur, San José, explicó en entrevista para Aristegui Noticias que la propuesta se basa en la capacidad física de las ratas para desplazarse por espacios estrechos donde no podrían ingresar rescatistas ni perros, debido al riesgo de que la estructura colapsada se mueva.

Un proyecto con seis dimensiones de análisis

Cárdenas detalló que su investigación se encuentra en una fase inicial de revisión de literatura científica, con la que busca determinar si estos animales pueden ser utilizados en tareas de servicio. Para ello, estableció seis dimensiones de análisis: biológica, social, ética, legal, institucional y económica. La dimensión biológica busca comprobar si las ratas son capaces de realizar las tareas propuestas, mientras que la social analiza qué tan aceptada sería su utilización y la ética se enfoca en determinar si pueden ser entrenadas sin afectar su bienestar ni el de las personas encargadas de manejarlas.

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Además, se revisan las normas de Costa Rica, la posibilidad de que instituciones participen en el proyecto y los costos que implicaría utilizar estos animales frente a los perros especializados.

Dos líneas de trabajo: rescate y detección forense

El proyecto contempla dos líneas de trabajo: la búsqueda y rescate de personas y la detección de indicios forenses. En esta última área, las ratas podrían ser entrenadas para identificar tabaco de contrabando, drogas, sangre y otros rastros. Cárdenas señaló que la investigación se apoya en el “condicionamiento operante”, un método de aprendizaje mediante el cual una conducta es reforzada para que el animal aprenda a repetirla ante determinados estímulos.

De acuerdo con la literatura científica revisada, algunas tareas de detección pueden ser aprendidas en periodos relativamente cortos. Cárdenas citó investigaciones en las que las ratas lograron aprender tareas de detección de tabaco después de aproximadamente 10 a 15 días de entrenamiento. Sin embargo, aclaró que ese periodo no significa que una rata pueda quedar preparada para un rescate en dos semanas, ya que la búsqueda de personas entre escombros implicaría condiciones diferentes y requeriría pruebas específicas para saber cómo responderían los animales ante espacios confinados, obstáculos, ruido, movimientos de estructuras y otras condiciones propias de una emergencia.

Antecedentes y especies propuestas

Entre los antecedentes que Cárdenas revisa se encuentra el trabajo de la organización APOPO (Anti-Persoonsmijnen Ontmijnende Product Ontwikkeling), dedicada al entrenamiento de ratas para tareas de detección con fines humanitarios, como localizar minas terrestres, restos humanos y otras sustancias, así como el desarrollo de programas de búsqueda y rescate. A partir de esos antecedentes, Cárdenas plantea analizar si un modelo similar se puede adaptar a las necesidades de los equipos de emergencia.

Para el primer programa piloto fue propuesta la utilización de ratas comunes (Rattus norvegicus) porque son más fáciles de conseguir en Costa Rica y no están reguladas de la misma manera que la rata africana de bolsa (Cricetomys ansorgei). En el caso de esta última, tendría que revisarse la legislación correspondiente y determinar si es posible importarla legalmente a Costa Rica. A futuro, Cárdenas considera que la rata africana de bolsa podría ser una alternativa porque tiene una mayor expectativa de vida: la primera puede vivir entre seis y ocho años, y la segunda entre 2 y 3 años en cautiverio. Sin embargo, la primera fase se concentraría en la especie más accesible para comprobar si el concepto funciona.

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Bienestar animal y aceptación social

En caso de avanzar a la fase experimental, Cárdenas plantea conseguir ratas domésticas y establecer una colonia propia para mantener bajo control su estado de salud, atención veterinaria, alimentación y condiciones de seguridad. La dimensión ética del proyecto busca determinar si las ratas pueden ser entrenadas sin que el proceso afecte su bienestar y sin generar riesgos para las personas que las manejen.

La aceptación social fue otro de los aspectos que Cárdenas decidió medir. Esperaba encontrar un nivel importante de rechazo porque las ratas suelen estar asociadas con plagas, enfermedades y suciedad; sin embargo, los resultados de sus encuestas fueron distintos a lo que esperaba. Su encuesta fue dividida en dos partes: primero se preguntó a las personas qué opinaban sobre la utilización de ratas de servicio con base en lo que ya conocían, y después se les proporcionaron pequeños fragmentos de información sobre las capacidades de estos animales y algunas investigaciones. La opinión cambió de manera importante después de recibir esa información. “Me sorprendió que la opinión cambiara tanto porque la gente realmente no está informada”, dijo Cárdenas.

Para Cárdenas, este resultado es relevante porque una eventual herramienta de rescate tendría que ser aceptada por quienes tendrían contacto con ella; no sería suficiente demostrar que una rata puede localizar a una persona, también tendría que existir disposición de los equipos de emergencia para trabajar con ellas.

Entrenamiento y costos

La investigación también analiza quién podría hacerse cargo del entrenamiento y cuidado de los animales. Cárdenas plantea que el trabajo podría desarrollarse mediante voluntariado y colaboración social, debido a que en Costa Rica buena parte de los servicios que trabajan con perros de rescate están integrados por voluntarios. Sin embargo, para llegar a esa etapa primero tendría que establecerse un protocolo de entrenamiento y determinar qué instituciones estarían dispuestas a participar.

Cárdenas ya ha establecido contacto con rescatistas para conocer las necesidades que tendrían los cuerpos de emergencia, y cuenta con el apoyo de un asesor externo que es profesor y rescatista con más de 10 años de experiencia. Además, sus profesores de ciencias respaldan el proyecto y uno de ellos, que es contador, la ha apoyado específicamente en el análisis económico.

En cuanto a la viabilidad económica, Cárdenas explicó que, con base en información que ha revisado, el mantenimiento de una rata destinada a labores de rescate podría representar alrededor de 18 dólares al mes. Sin embargo, la cifra está siendo comparada con los costos relacionados con el mantenimiento de perros especializados. El menor consumo de alimento y las dimensiones de estos animales podrían representar una diferencia económica frente a otras especies utilizadas actualmente para servicios de rescate.

Motivación y próximos pasos

La investigación ya había sido planteada antes de los acontecimientos ocurridos en Venezuela y recientemente en Colombia; sin embargo, las labores de rescate realizadas reforzaron el interés y la urgencia de Cárdenas por encontrar nuevas herramientas para localizar personas atrapadas. “Me pareció muy impactante la situación que sucedió allá y ver que después de incluso una semana todavía se estaban sacando personas”, dijo.

El proyecto será presentado el 28 de agosto en la feria científica institucional del Ministerio de Educación de Costa Rica. La feria contempla varias etapas y si Cárdenas consigue avanzar, continuará con las siguientes fases de la investigación. Después de su presentación, también tiene previsto publicar el proyecto en internet para recibir aportaciones de especialistas y de otras personas interesadas en participar. La intención es que el trabajo pueda crecer con la colaboración de profesionales relacionados con rescate, biología, comportamiento animal y otras áreas.

Para Cárdenas, el proyecto tampoco termina necesariamente con las ratas; consideró que, si se demuestra su viabilidad, podrían explorarse posteriormente otras especies y nuevas aplicaciones de animales entrenados para tareas de servicio. “Una vez que se haya investigado a las ratas y se pruebe que son viables, seguir adelante y buscar si de ahí existe algún otro proyecto que se pueda hacer”, afirmó.

La investigación comenzó a partir del interés de Cárdenas por las ratas y de su percepción sobre el desconocimiento que existe alrededor de sus capacidades. Ahora pretende mostrar que este animal, que suele ser asociado con plagas, se puede convertir en una herramienta de utilidad pública.