Sor Marta, una religiosa benedictina del monasterio de Santa Cruz de Sahagún en España, ha logrado congregar a cientos de miles de seguidores en YouTube, Instagram y TikTok al compartir el Evangelio y la vida monástica. Su historia, documentada por medios como La Nueva Crónica y el portal De Clausura, rompe con la imagen tradicional de una monja de clausura alejada del mundo digital.
De la adolescencia al convento
Nacida en Ciudad Real, Sor Marta vivió una adolescencia común hasta que a los 16 años visitó el monasterio de Leire en Navarra. "Al abandonar el monasterio sentí que algo había cambiado en mí", recordó en una entrevista con La Nueva Crónica. Dos años después ingresó al monasterio de Santa Cruz de Sahagún, donde ahora vive con otras diez religiosas. Antes de profesar, existió un joven en su vida, pero la vocación que germinó a los 16 años inclinó su decisión hacia la vida contemplativa.
Una familia sorprendida pero respetuosa
La noticia de su ingreso tomó por sorpresa a sus padres. "Se los dije y en un primer momento les impactó, pero me dijeron que si era mi decisión y lo que me hacía feliz, pues que adelante", relató. Con el tiempo, familiares y amigos comprendieron que su elección era meditada y la hacía feliz, manteniendo una relación cercana.
Evangelización digital desde la clausura
Con 124 mil suscriptores en YouTube y más de 220 mil seguidores en Instagram, Sor Marta comparte enseñanzas espirituales, recomendaciones de lecturas y detalles del día a día en el convento. También adapta mensajes breves para TikTok, buscando conectar con las nuevas generaciones. "Mi idea, cuando comencé, no fue otra que la divulgación del evangelio y la vida monástica, precisamente en estos momentos donde la fe ha sufrido un bajón importante, sobre todo entre los jóvenes", afirmó al diario La Nueva Crónica.
El mejor producto para una sociedad que busca sentido
En declaraciones a De Clausura, Sor Marta expresó: "Tenemos el mejor producto y tenemos que tratar de venderlo, no como quien te vende la moto sino realmente querer dar a conocer aquello que da sentido a nuestra vida para que la vida de los otros también tenga sentido". Reconoce que transmitir la fe en un entorno de exceso de información y entretenimiento constante no es fácil. "Realmente, no es fácil que el mensaje de Dios llegue a los corazones de los otros entre tanto ruido, entre tanta indiferencia, entre tanto materialismo, entre tanta superficialidad, entre tantos antivalores", señaló.
Ser testigos antes que maestros
Para Sor Marta, el mayor desafío es convertirse en testigos creíbles. "Necesitamos testigos más que maestros, dar lo que tenemos, de igual a igual, de una manera cercana, para poder ser un referente para la sociedad, que la mayoría de modelos que ofrece son superficiales", sostuvo. La religiosa considera que Internet y la vida contemplativa no son incompatibles cuando la tecnología se pone al servicio del mensaje. "Somos testigos del tesoro más antiguo y más nuevo; porque es antiguo está bien fundamentado y porque es nuevo puede adaptarse a los nuevos tiempos", afirmó.
Su experiencia demuestra que desde la clausura de un monasterio benedictino es posible usar las redes sociales como herramientas complementarias para acercar la fe a una generación que busca respuestas a través de una pantalla. La evangelización digital, según Sor Marta, es una misión que combina la autenticidad de la vida contemplativa con la comunicación del siglo XXI.



