Xico, Veracruz, se convierte nuevamente en el epicentro cultural de la región con las fiestas patronales en honor a Santa María Magdalena, una tradición que supera los cuatro siglos de antigüedad. La celebración, que fusiona la devoción católica con prácticas comunitarias de raíz indígena, incluye procesiones, danzas rituales y la emblemática xiqueñada, consolidándose como uno de los foros de sincretismo más importantes de México.
Una tradición de más de 400 años
Las autoridades municipales presentaron la agenda de este año, destacando que la fiesta no es una feria, sino una celebración religiosa con profundas raíces comunitarias. “Lo de nosotros no es una feria. Es una fiesta patronal de las pocas que hay en el estado de Veracruz y sin lugar a duda de las más importantes por todo lo que conlleva”, declaró el alcalde Eduardo Pozos.
Preparativos desde junio
Los preparativos inician a finales de junio con la bendición de las semillas, un acto que simboliza la comida que se ofrecerá a visitantes y feligreses. Los festejos comienzan el primer día de julio y se extienden hasta el 31 de ese mes, cuando se realiza la ofrenda de vestidos a Santa María Magdalena.
La alfombra de aserrín, un emblema
Una fecha especial es el 19 de julio, cuando la imagen recibe las ofrendas, entre ellas la alfombra de aserrín, preparada por artesanos locales y considerada uno de los emblemas más importantes de la fiesta. Las actividades incluyen talleres sobre cómo elaborar la alfombra, danzas y presentaciones artísticas.
Sincretismo y participación masiva
La edición de este año mantiene la expectativa de una afluencia significativa y refuerza el papel de Xico como referente cultural en la región montañosa central, en un contexto donde las comunidades buscan preservar sus prácticas tradicionales frente al avance de dinámicas urbanas y turísticas. La fiesta patronal de Xico es un ejemplo de cómo la fe popular se expresa a través de música, gastronomía y participación masiva.



