Un destino que combina naturaleza, cultura y accesibilidad se encuentra a menos de tres horas de vuelo desde la Ciudad de México. Costa Rica, con su filosofía de "pura vida", atrae cada año a miles de viajeros. En 2025, más de 94 mil turistas mexicanos visitaron el país, según el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), lo que convierte a México en uno de sus principales mercados emisores.
San José: la puerta de entrada a la cultura costarricense
Para muchos, San José es solo un punto de llegada, pero dedicarle al menos un día permite comprender la historia y la identidad del país. El Teatro Nacional, inaugurado en 1897, es un símbolo arquitectónico de inspiración europea. El Mercado Central, fundado en 1880, alberga más de 200 locales donde se pueden probar ingredientes típicos y conversar con comerciantes locales.
Los Museos del Banco Central exhiben una de las colecciones de oro precolombino más importantes de América Latina. La gastronomía también es clave: el Restaurante Grano de Oro, en una mansión victoriana, combina ingredientes locales con técnicas internacionales y destina parte de sus ganancias a Casa Luz, una organización que apoya a madres jóvenes en situación vulnerable.
Tortuguero: el Amazonas de Costa Rica
En la provincia de Limón, Tortuguero es conocido por su red de canales y su biodiversidad. No hay carreteras; el acceso es exclusivamente fluvial. El Parque Nacional Tortuguero protege la playa de anidación de tortugas verdes más importante del hemisferio occidental y alberga monos, caimanes, iguanas y cientos de aves.
Explorar los canales en bote o kayak permite observar la fauna en su hábitat. La comunidad local, de unos dos mil habitantes, gestiona una planta de reciclaje que reduce el impacto ambiental. Katonga, el único restaurante flotante y navegable, ofrece cenas sobre el agua mientras la selva se sumerge en la noche.
Turismo accesible: una apuesta por la inclusión
Hace más de una década, un grupo de empresarios creó la Red Costarricense de Turismo Accesible para garantizar que personas con discapacidad, adultos mayores y viajeros con movilidad reducida puedan disfrutar del país. Luis Diego Soto, fundador, recuerda: "Empezamos a ver la necesidad de nuestros papás, nuestros abuelos, que no podíamos llevarlos a pasear porque no había una habitación accesible para ellos, todo tenía gradas, no había rampas".
El proyecto "Dona Tapas" recolecta tapitas plásticas para fabricar pasarelas móviles sobre la arena. Actualmente, 26 playas accesibles cuentan con estas pasarelas y sillas anfibias. También hay experiencias de surf adaptado, canopy y cabalgatas. Los volcanes Poás e Irazú han adecuado sus miradores. "No hay nada que una persona sin problemas de movilidad haga que una persona con problemas de movilidad no pueda hacer", asegura Soto.
Este enfoque inclusivo, junto con la riqueza natural y cultural, hace de Costa Rica un destino donde la "pura vida" se vive en cada experiencia.



