Los devastadores terremotos que sacudieron varias regiones de Venezuela han dejado hasta ahora 164 muertos y 971 heridos, informó la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien además confirmó que se han registrado 30 réplicas desde los dos eventos principales ocurridos la tarde del miércoles.
“Al momento, la cifra que tenemos ya registrada es 164 fallecidos, 971 heridos, con 30 réplicas que se han producido desde los dos eventos principales consecutivos que tuvimos a las seis de la tarde”, declaró en un contacto telefónico con el canal estatal VTV.
Catia la Mar, una de las zonas más afectadas
“Fue terrible. Todo, todo se desplomó”, lamenta Yilsmaris Blanco, de 39 años, mientras observa el desastre en que quedó convertida Catia la Mar, una de las localidades más afectadas en el estado La Guaira, declarado “zona de desastre” por el gobierno.
“Le damos gracias a Dios porque estamos vivos, pero hay personas que están ahorita sufriendo con sus familiares tapiados, con sus familiares pisados que no los pueden sacar”, relata Blanco.
En medio de torres residenciales fracturadas y edificios colapsados, Larry Rojas, de 49 años, describe la impotencia: “No tenemos nada, ahorita no tenemos nada, ni siquiera fuerza, ni valor para meternos ahí”.
Desesperación entre los sobrevivientes
La escena se repite en cada esquina. Paola Sanoja, de 31 años, señala un edificio torcido con los apartamentos al descubierto: “Necesitamos que vengan a ayudarnos. Hay gente viva ahí, hay gente muerta”. A su lado, otra mujer llora desconsolada mientras decenas de vecinos se arremolinan en torno a las ruinas.
“Mi casa se cayó completa, perdí familia, se murió mi suegra, tengo a mi hija desaparecida”, confiesa Jean Alexander Capote, de 48 años, uno de los tantos residentes que pasaron la noche en las calles, sin electricidad ni agua.
Rescates y necesidades urgentes
En Playa Grande, Dani Rizo suplica ayuda para rescatar a una niña atrapada bajo los escombros: “Está atrapada desde anoche, si vienen con ayuda la podemos sacar, necesitamos una retroexcavadora”.
Rescatistas y ciudadanos trabajan como pueden entre los restos, mientras las autoridades vigilan los intentos desesperados de los vecinos por encontrar a sus allegados. “Lo que hace falta es ayuda, más que todo con los equipos técnicos, los equipos que están en Caracas, que saben qué herramientas usar”, reclama José Pacheco, jefe del Grupo de Rescate Unido de Venezuela. “Nunca había visto algo parecido”, añade.
“Me empecé a mover, busqué refugio bajo una columna. Temblaba más duro, temblaba más duro”, recuerda Antonio Bermúdez, de 45 años, mientras intenta acomodar una pierna inmovilizada tras quedar atrapado bajo una placa.
En la noche oscura, linternas improvisadas y sirenas de emergencia iluminaban brevemente las calles, mientras los sobrevivientes buscaban refugio. “No tenemos tampoco ni agua, estamos muertos de sed”, insiste Rojas, temeroso de que las estructuras aún en pie terminen por desplomarse.



