El arribo de dos enormes torres de absorción de acero de alta resistencia, de 400 toneladas y 50 metros de largo, al puerto de Topolobampo, Sinaloa, provenientes de Alemania, ha encendido las alarmas entre los integrantes del movimiento de resistencia ¡Aquí No!. Desde hace más de 12 años, comunidades originarias mayo-yoreme, ambientalistas y población en general mantienen una lucha contra la instalación de la planta de amoniaco de la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la firma suizo-alemana Proman, en la bahía de Ohuira.
Impacto visual y percepción del peligro
La líder indígena Claudia Susana Quintero Sandoval y el gobernador tradicional de Ohuira, Felipe de Jesús Montaño Valenzuela, señalaron que la llegada de estas gigantescas torres representó un duro golpe de realidad. “Ver las turbinas de frente tuvo un gran impacto para nosotros, sabíamos que la planta de amoniaco era un monstruo, pero ahora no tenemos la menor duda de que es el monstruo que quiere acabar con nuestra bahía Encantada”, explicó Claudia Susana.
La planta de Topolobampo sería la más grande de América Latina, con una inversión de mil 800 millones de dólares, diseñada para producir dos mil 200 toneladas métricas de amoniaco por día (TMPD), uno de los fertilizantes más demandados para la agricultura.
Advertencias de la ONU y riesgos ambientales
El 19 de septiembre de 2025, 11 relatores de la ONU enviaron una carta a los gobiernos de México, Alemania y Suiza, advirtiendo que “el estudio de riesgo ambiental, presentado por la propia empresa responsable del proyecto, reconoce que, ante una fuga de amoniaco de cinco minutos por la ruptura accidental del ducto de conducción, representaría un peligro inmediato para la salud y la vida”. La nube tóxica alcanzaría un diámetro de 45 kilómetros, afectando a más de 400 mil personas y a todo el ecosistema lagunar.
Ulises Pinzón Vázquez, síndico de Topolobampo, advirtió que en este puerto pesquero, turístico y comercial no existe ninguna ruta de evacuación en caso de emergencia en la planta de amoniaco. Topolobampo es uno de los dos puertos de altura de Sinaloa, ubicado en el municipio de Ahome, a solo 200 millas de la entrada al golfo de California, lo que lo convierte en una plataforma de exportación para la industria agropecuaria, minera y pesquera.
Daños al manglar y sitios Ramsar
La líder indígena denunció que para iniciar la construcción, GPO taló y rellenó 26.75 hectáreas de manglar en peligro de extinción en la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), que por ley pertenece a la nación. El terreno está ubicado en un sitio Ramsar (número 2025), designado el 2 de febrero de 2009, por la presencia de cuatro especies de mangle y por ser hogar del 84% de las aves acuáticas migratorias en México durante el invierno.
“De acuerdo con el propio proyecto, van a succionar dos mil metros cúbicos de agua de mar por hora para el sistema de enfriamiento, y ahí se va a ir toda la larva y producción de camarón, de la que dependen más de cuatro mil familias. Además, el agua que retornen a la bahía con tres grados más de temperatura provocará un grave impacto a la biodiversidad”, destacó Quintero Sandoval. Una de las primeras especies afectadas podría ser ‘El Pechocho’, un famoso delfín nariz de botella ermitaño que vive libre en el sistema lagunar y es un gran atractivo turístico.
Batalla legal y consulta pública cuestionada
Felipe de Jesús Montaño Valenzuela relató que tras más de 10 años de batalla legal, las comunidades de Lázaro Cárdenas, Paredones, Ohuira y Juan José Ríos lograron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dejara sin efecto la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) aprobada en 2014 y ordenara una consulta pública a los pueblos originarios. Sin embargo, la consulta convocó a 15 comunidades en lugar de las cuatro involucradas, “ganando artificialmente el sí a la construcción”, lo que amenaza con provocar “un ecocidio y un etnocidio”.
Claudia Susana Quintero Sandoval resaltó que la consulta no cumplió con el Convenio 169 de la OIT: “No fue previa, porque ya habían impactado el terreno al remover el manglar; ¿Informada?, ni siquiera pusieron el nombre correcto del proyecto, decían que era una planta de fertilizantes, y es una planta de amoniaco, de veneno. ¿De buena fe?, la tuvimos que pelear, que litigar, y ¿culturalmente adecuada?, claro que no, porque no cumplieron con ninguno de los protocolos”.
La dirigente aseguró que la reposición de la MIA fue una “burla”, porque la Semarnat permitió que GPO entregara los mismos estudios sin cambios, a pesar de que las condiciones ambientales ya no eran las mismas. El 19 de septiembre de 2022, la Semarnat emitió un nuevo resolutivo a favor del proyecto.
Respuesta de la empresa y acciones gubernamentales
Excélsior solicitó una entrevista con GPO, y Proman GPO envió un texto donde establece que “la construcción de la planta de fertilizantes se desarrolla bajo marcos y estándares internacionales que promueven mejores prácticas en sostenibilidad, gestión ambiental, derechos humanos, relacionamiento comunitario y desempeño social”. En su página web, Proman GPO señala que las instalaciones proporcionarán una fuente confiable para la producción de fertilizantes, “para apoyar a los agricultores, fortalecer la seguridad alimentaria y trabajar con las familias y comunidades locales”. “Una vez que la planta entre en funcionamiento, contribuirá a reducir la dependencia de las importaciones en más de 70 por ciento, al proporcionar amoniaco de alta calidad a nivel local”, subrayó.
La titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, dijo que sería muy difícil frenar las obras, pues “lamentablemente es un proyecto muy avanzado, que lleva muchos años de haber sido aprobado”. Ante el bloqueo de las instalaciones de GPO por parte del movimiento ¡Aquí No!, Bárcena convocó a una reunión urgente para ofrecer mesas de trabajo donde se revisen las manifestaciones de impacto ambiental, las obras complementarias y el muelle, así como para analizar la evaluación de riesgo. Asimismo, prometió realizar una inspección ambiental con acompañamiento de las comunidades y trabajar en la elaboración del programa de manejo del sitio Ramsar.
Los representantes del colectivo anunciaron que no retirarán los bloqueos y reforzaron su presencia en las inmediaciones del predio, donde realizan una clausura simbólica. En tanto, Proman GPO acusó a los manifestantes de afectar la fuente de trabajo de cerca de tres mil personas y sus familias. “Sí tenemos que defender el territorio con la vida lo vamos a hacer, no hay marcha atrás”, sentenció Ulises Pinzón Vázquez.



