México se perfila para alcanzar un nuevo máximo histórico de 730,000 millones de dólares en exportaciones durante 2026, según estimaciones del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE). Este desempeño se da en un contexto en el que Estados Unidos decidió no extender automáticamente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros 16 años, lo que el sector privado califica como un escenario de "certidumbre realista".
Exportaciones récord impulsadas por manufacturas
Durante un encuentro con medios, Sergio Contreras Pérez, presidente del COMCE, estimó que las exportaciones mexicanas cerrarán 2026 con un dinamismo significativo, impulsadas por un crecimiento de entre 22% y 23% en los primeros cuatro meses del año. Contreras subrayó que el 92% de las ventas al exterior corresponde a manufacturas, lo que refleja el alto grado de integración industrial que México ha desarrollado con los mercados internacionales, especialmente con América del Norte.
Este récord exportador llega en un momento crucial para la relación comercial con Estados Unidos. La decisión de no renovar automáticamente el T-MEC mantiene el tratado vigente al menos hasta 2036, pero introduce un esquema de revisiones periódicas mientras los tres gobiernos buscan acuerdos sobre temas pendientes.
Certidumbre realista y oportunidad de diálogo
Antonio Ortiz Mena, presidente del Comité Técnico de Estrategia T-MEC del COMCE, consideró que el nuevo escenario debe entenderse como una oportunidad más que como una señal de ruptura. "Tenemos T-MEC por al menos 10 años", afirmó, al recordar que el acuerdo permanece vigente y que las revisiones no implican un riesgo anual para su continuidad.
Ortiz Mena definió el momento actual como uno de "certidumbre realista", señalando que el entorno geopolítico, tecnológico y comercial exige un diálogo permanente entre los tres socios. A su juicio, una extensión automática por 16 años no habría eliminado la incertidumbre, ya que la política comercial estadounidense puede cambiar según las prioridades de cada administración.
Desafíos: aranceles y certidumbre para inversiones
El principal desafío ahora, según Ortiz Mena, es aumentar la certidumbre para las empresas que comercian e invierten en la región, particularmente frente a los aranceles impuestos por Estados Unidos y la posibilidad de nuevas medidas unilaterales. El objetivo debe ser recuperar un entorno donde los bienes que cumplen con las reglas de origen del T-MEC puedan operar con arancel cero.
Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Estados Unidos del COMCE y exjefe de la negociación técnica del T-MEC, coincidió en que la decisión estadounidense no debe interpretarse como un abandono del tratado. "Estados Unidos no está diciendo que se va a salir del tratado", afirmó, al señalar que las declaraciones de la administración de Donald Trump deben distinguirse de las negociaciones técnicas actuales.
Smith aclaró que el mecanismo de revisiones no implica una renegociación anual. "No es que nos vayan a pasar a la báscula cada año", explicó, recordando que una vez que los tres países alcancen un acuerdo sobre las recomendaciones derivadas de la revisión, el T-MEC podrá extenderse nuevamente por 16 años.
Prioridades de México: reducir aranceles y evitar nuevas tarifas
Para México, la prioridad será negociar una reducción de los aranceles actuales y evitar que Estados Unidos mantenga abierta la posibilidad de imponer nuevas tarifas bajo investigaciones de seguridad nacional, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz, el agrícola y los minerales críticos.
Desde la perspectiva de Canadá, Armando Ortega, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Canadá del COMCE, llamó a aprovechar la revisión del tratado para fortalecer la integración regional y acelerar la diversificación comercial. "México y Canadá compartimos una enorme fortaleza, que es nuestra vecindad con Estados Unidos", señaló. No obstante, advirtió que ambos países comparten una elevada dependencia de ese mercado, por lo que es indispensable avanzar en proyectos conjuntos de infraestructura, manufacturas avanzadas, minerales críticos, movilidad de talento e inversiones bilaterales.
Posición de fortaleza exportadora
Para el sector privado, México enfrenta la revisión del T-MEC desde una posición de fortaleza exportadora, con cifras récord y una base manufacturera consolidada. El reto inmediato es convertir esa fortaleza en una mejor posición de negociación dentro de Norteamérica, reducir la incertidumbre para las inversiones y contener los aranceles impuestos por Estados Unidos.



