El mando militar central de Irán anunció este sábado el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el flujo de petróleo. La decisión se produce como respuesta a los ataques de Israel en el sur de Líbano, que Irán considera una violación de su acuerdo con Estados Unidos.
Anuncio oficial del cierre
En un comunicado difundido por la televisión estatal iraní, la institución militar declaró que el estrecho "será cerrado al paso de navíos" y señaló que este "primer paso es una respuesta al incumplimiento de la promesa por parte del enemigo". La nota también advirtió que "si la agresión continúa, se planificarán nuevas medidas para forzar al enemigo a cumplir sus obligaciones".
Reacción de Estados Unidos
El ejército estadounidense respondió rápidamente, declarando el sábado que se mantenía "presente y vigilante" en el estrecho de Ormuz. "Las fuerzas estadounidenses permanecen presentes y vigilantes para garantizar que todos los aspectos del acuerdo con Irán se cumplan, se respeten y se mantengan plenamente vigentes", afirmó el Mando Central de Estados Unidos en un comunicado oficial.
Impacto en los mercados energéticos
El cierre del estrecho de Ormuz vuelve a poner en alerta a los mercados energéticos debido a su papel estratégico en el flujo mundial de petróleo. Aproximadamente el 20% del petróleo global transita por esta vía, según datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. Analistas advierten que la interrupción podría disparar los precios del crudo y generar inestabilidad económica global.
Contexto regional
La tensión entre Irán e Israel se ha intensificado en las últimas semanas. Los ataques israelíes en el sur de Líbano, que según fuentes locales han causado víctimas civiles, fueron el detonante para la acción iraní. Irán considera que estos ataques violan los términos del acuerdo alcanzado con Estados Unidos, aunque no se han revelado detalles específicos del pacto.
La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la crisis. La Unión Europea y la ONU han hecho llamados a la moderación, mientras que países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos evalúan el impacto en sus exportaciones petroleras.



