T-MEC: Norteamérica centro de equilibrios en revisión clave
T-MEC: Norteamérica centro de equilibrios en revisión

La primera revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está a punto de realizarse y sus resultados indicarán en gran medida la suerte del acuerdo en los próximos años, que podrían extenderse más allá de 2030. El clima en las relaciones entre México y Estados Unidos no es en estos momentos el más prometedor, dada la actitud abiertamente negativa hacia nuestro país del presidente Donald Trump. Es importante que se logre aislar de la negociación en puerta las intemperancias estadounidenses para obtener los mejores resultados posibles.

Intercambio comercial como eje ordenador

Un intercambio comercial en el marco del acuerdo, logrado a manera de facilitar el equilibrio de intereses de los tres países miembros, es uno de los aspectos que más pueden contribuir a que el T-MEC sea un factor que ordene la compleja madeja de intereses que convergen en Norteamérica. La región es vista como un eje en que confluyen intereses más allá de los de sus tres socios y, más aún, como el polo político y económico de las aspiraciones hegemónicas de Trump.

La importancia del T-MEC irá madurando para ser un elemento que contribuya a la continuación del acuerdo. Debe considerar que su operación mantenga el atractivo suficiente para justificar la prolongación de su existencia. El persistente desequilibrio que existe entre el monto de los intercambios afecta la evaluación que pueda merecer.

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Cifras récord en exportaciones mexicanas

Las cifras están a la vista. Desde luego, para México, el intercambio en esa región es altamente ventajoso. En 2025, el valor de nuestras exportaciones fue de 664 mil 837.2 millones de dólares, cifra récord que representó un aumento de 7.63% comparada con 2024. Dicha balanza dejó un superávit de 196 mil 913 millones de dólares (un alza anual del 14.8%), la suma más elevada en muchos años, casi equivalente al superávit que obtuvimos del comercio con Estados Unidos.

En 2025, nuestras ventas a Estados Unidos alcanzaron los 534.874 millones de dólares, crecimiento de 5.8% con respecto a 2024, lo cual representó un nuevo récord comercial. Más de 80% de todas nuestras exportaciones se dirigen a Estados Unidos, lo que enfatiza la baja diversificación de nuestro comercio internacional. Estados Unidos no solo es nuestro socio predominante, sino que, al aportar alrededor de 15% de sus importaciones, somos su proveedor más importante.

El superávit que obtenemos de nuestras ventas a Estados Unidos nos cae de perlas en un escenario en que nuestros intercambios con el resto del mundo tradicionalmente arrojan un déficit neto.

Perspectiva estadounidense: déficit y contenido chino

La evaluación del acuerdo, desde el punto de vista de México, es bien distinta para nuestros socios al norte, por mucho que sea una realidad de íntima imbricación que se desarrolla entre las estructuras industriales, para no hacer mención de la articulación en materia agrícola. El déficit acumulado en 2025 en la balanza comercial de Estados Unidos aumentó +2.7% con respecto a 2024. México se posiciona como el segundo socio con el que más déficit mantiene Estados Unidos.

En efecto, México contribuye desproporcionadamente a la deficitaria balanza comercial de Estados Unidos, que busca remediar y de lo que el presidente Trump hace constante mención. El asunto repercute directamente en que Estados Unidos insiste en que las importaciones que realiza de México no sigan incorporando insumos chinos disfrazados como mexicanos.

Presión para repatriar industrias

Por otra parte, Estados Unidos busca acelerar el proceso de recuperar las actividades industriales norteamericanas que se han establecido fuera. Hay ejemplos de empresas norteamericanas que están proyectando retornar sus operaciones existentes en México. El mensaje es claro para nosotros: las condiciones que favorecen la actividad industrial tienen que dejar atrás la inseguridad política y jurídica que continúa imponiendo una ya pesada carga a las empresas.

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El aumento de industrias chinas en nuestro territorio se debe a que abre el tema de las facilidades que damos a las inversiones que deseamos, pero que no coinciden con la política de Estados Unidos. El tema es importante ya que, por una parte, queremos reducir los déficits que tenemos con los demás países, por lo que insistimos en atraer inversiones industriales que a su vez coincidan con las previsiones del T-MEC.

Es aquí donde surgen temas que inciden en nuestros intereses por asentar y defender nuestra soberanía sin dejar de tomar las decisiones que las condiciones de alta rivalidad existentes y conflictos sociopolíticos imponen.