El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, encabezó su primera reunión de política monetaria el miércoles, en la que los funcionarios votaron por mantener las tasas de interés sin cambios por cuarta vez consecutiva, en un rango de 3,5 % a 3,75 %. Sin embargo, insinuaron una posible subida de tasas más adelante este año para combatir el repunte de la inflación vinculado al conflicto con Irán.
Durante su conferencia de prensa posterior a la reunión, Warsh anunció la creación de grupos de trabajo en cinco áreas clave para la política monetaria. Estos comités, que deberían concluir su trabajo para finales de año, tendrán el mandato de "partir de los primeros principios, hacer preguntas difíciles, examinar la práctica actual y proponer los próximos pasos".
Warsh, crítico de la práctica de publicar proyecciones trimestrales, no presentó las suyas. Además, el comunicado de política de la Fed se renovó y es más corto, y la conferencia de prensa también fue más breve. Warsh indicó que habrá menos conferencias de prensa en el futuro, siguiendo el consejo de su mentor: "tener algo importante que decir".
En esta reunión, la Fed decidió no ofrecer "orientación futura" sobre las tasas, una desviación del enfoque de su predecesor Jerome Powell. No obstante, Warsh afirmó que el compromiso de lograr la estabilidad de precios del 2 % es "fuerte, unánime e inequívoco".
La mayoría de los miembros del comité de fijación de tasas esperan subir las tasas por primera vez desde 2023 o mantenerlas sin cambios, mientras que solo uno prevé un recorte. Warsh se encuentra en una posición incómoda, ya que el presidente Trump lo nombró para recortar tasas, pero las proyecciones apuntan a un posible aumento.
Warsh también se ha comunicado con el inspector general de la Fed sobre la revisión de la renovación de la sede del banco central en Washington, valorada en 2.500 millones de dólares, para investigar posibles irregularidades.



