El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció este lunes su dimisión después de semanas de presiones internas en su partido ante la impopularidad del dirigente llegado al poder hace menos de dos años. En un discurso frente a Downing Street, Starmer declaró: "Cada decisión que he tomado ha sido para anteponer al país que amo. Por eso dimitiré como líder del Partido Laborista".
Presión creciente y rebelión interna
La amenaza para Starmer se agudizó el viernes cuando Andy Burnham, alcalde del Gran Mánchester, ganó de forma contundente las elecciones parlamentarias para volver a Westminster, derrotando a un candidato del partido Reform UK de Nigel Farage, que ha liderado las encuestas nacionales durante más de un año. Esta victoria dio esperanzas a los diputados laboristas de que Burnham, un político conocido por sus dotes comunicativas, pudiera cambiar el rumbo de un partido que ha perdido apoyo bajo el liderazgo de Starmer, cuya popularidad ha caído hasta el nivel más bajo de cualquier líder británico.
Starmer afirmó que estaba claro que su partido quería que se marchara. "La pregunta que se plantea ahora mi partido es si soy la persona más adecuada para liderarnos de cara a las próximas elecciones generales; he escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta y la acepto de buen grado", dijo.
Calendario de sucesión y reacciones del mercado
Starmer comunicó su decisión al rey Carlos III y pidió a su partido establecer un calendario de sucesión que comenzará el 9 de julio y debería estar terminado antes del regreso de las sesiones parlamentarias en septiembre. "Haré todo lo que esté en mi mano para asegurar una transferencia de poder conforme a las normas", aseguró.
La libra y los bonos del Estado británico se mantenían estables inmediatamente después del anuncio, que los inversionistas esperaban de forma generalizada. Sin embargo, el cambio no está exento de riesgos. Reino Unido tiene los costes de endeudamiento más elevados del G7, debido a su elevada deuda, crecimiento económico anémico y dificultades para recortar el gasto.
Perfil de Andy Burnham y posibles rivales
Burnham aún no ha dejado claro su planteamiento en materia de asuntos exteriores, economía y defensa. Al igual que Starmer, podría encontrarse con poco margen de maniobra, acorralado por los inversores del mercado de bonos y enfrentado a un electorado enfadado. En septiembre pasado, Burnham afirmó que Reino Unido tenía que "superar esta situación de estar en menos de los mercados de bonos", aunque luego dijo que sus palabras fueron malinterpretadas.
El exministro de Sanidad, Wes Streeting, ha afirmado que cuenta con el respaldo de los 81 diputados laboristas necesarios para presentarse a la carrera por el liderazgo, aunque una figura destacada del partido cree que podría llegar a un acuerdo con Burnham, otorgándole un cargo de alto nivel a cambio de mantenerse al margen.
Contexto histórico y perspectivas
Quienquiera que sustituya a Starmer se convertirá en el séptimo primer ministro de Reino Unido desde el referéndum sobre el Brexit, hace diez años. Ese nivel de rotación —el más alto en casi dos siglos— pone de relieve la dificultad de mantener el apoyo de unos votantes enfadados por los fracasos en mejorar el nivel de vida y los servicios públicos, así como en hacer frente a la inmigración ilegal.
El grupo de asesoría política Eurasia señaló que el mejor resultado podría haber sido que Starmer anunciara su dimisión en septiembre, permitiéndole asistir a una cumbre para reiniciar las relaciones entre Reino Unido y la Unión Europea en julio y dando tiempo a Burnham para prepararse.



