La circulación de alertas y amenazas de supuestos tiroteos escolares en al menos 14 estados del país durante las últimas dos semanas ha generado un clima de miedo generalizado entre las comunidades educativas. Esta situación ha provocado la suspensión de actividades académicas, el despliegue de operativos de seguridad y, lo que es más preocupante, una creciente criminalización de los adolescentes sin que existan pruebas sólidas que lo justifiquen, según advirtió la organización Tejiendo Redes Infancia.
Desinformación y pánico social
La organización señaló que la desinformación difundida a través de redes sociales ha amplificado el pánico social en los planteles escolares. Esta situación ha reactivado respuestas basadas en la vigilancia y el castigo, sin que exista evidencia suficiente sobre riesgos reales. En muchos casos, se ha asumido de forma anticipada que las amenazas provienen de estudiantes, lo que coloca a los adolescentes y jóvenes como sospechosos colectivos.
“Desde una reacción adultocéntrica se criminaliza a toda la población adolescente sin investigación previa”, alertó la organización, subrayando la necesidad de evitar juicios precipitados que estigmatizan a un sector vulnerable de la sociedad.
Consecuencias directas en las escuelas
Tejiendo Redes Infancia sostuvo que la difusión de supuestos retos virales o mensajes no verificados también genera consecuencias directas para niñas, niños y adolescentes. Estas incluyen cierres escolares, cancelación de clases y un aumento significativo de la ansiedad en las comunidades educativas. La organización recordó que la escuela es un espacio central de convivencia, socialización y estabilidad emocional, por lo que cualquier interrupción impacta de manera negativa en la vida cotidiana del alumnado.
Medidas institucionales cuestionadas
La organización también cuestionó las respuestas institucionales que se han implementado, como operativos policiacos, revisiones de mochilas o el monitoreo de perfiles digitales de estudiantes. Planteó que estas medidas pueden parecer soluciones rápidas, pero sin diagnósticos claros, transparencia y proporcionalidad podrían traducirse en vulneraciones a los derechos de la infancia y aumentar el miedo entre estudiantes y familias.
Propuestas para una seguridad escolar efectiva
En este contexto, Tejiendo Redes Infancia indicó que la seguridad escolar debe incluir apoyo psicosocial, comunicación clara con las familias y la participación activa de los estudiantes en el diseño de protocolos de prevención y respuesta. Añadió que la salud mental de los adolescentes no puede reducirse a etiquetas individuales, sino que debe entenderse dentro de contextos marcados por violencia, acoso escolar, presión social y desigualdad.



