La Crisis de Credibilidad del Agua en Guadalajara: De Política a Gestión Técnica
Crisis de Credibilidad del Agua en Guadalajara: Política vs Gestión

La Política del Agua en Guadalajara: Una Historia de Credibilidad Perdida

En memoria del ingeniero Alejandro Gutiérrez Moreno, cuya visión técnica marcó una época, es crucial reflexionar sobre cómo ciertos temas, como el agua, deben trascender la disputa política para ser tratados como asuntos de Estado. Junto con la salud, la educación y la seguridad, el agua requiere políticas de largo plazo, no meramente sexenales, para garantizar su sostenibilidad y calidad.

Del Siglo XX al XXI: La Pérdida del Enfoque Técnico

Durante el siglo XX, la política hídrica para Guadalajara y su zona metropolitana se consideraba un asunto de Estado, donde las decisiones eran tomadas predominantemente por técnicos con una visión especializada. Sin embargo, el siglo XXI trajo un cambio drástico. Con Francisco Ramírez Acuña como gobernador, se nombró por primera vez a un director sin perfil técnico, optando por un enfoque empresarial. Este periodo se vio empañado por la inclusión en la nómina de su ex jefe de Policía, señalado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos por casos de tortura y violación a un detenido, generando un escándalo significativo.

El Sexenio de Emilio González Márquez: Un Punto de Inflexión Negativo

El peor periodo en la gestión del agua ocurrió durante el sexenio de Emilio González Márquez. En un acuerdo con su partido, colocó a Rodolfo Ocampo al frente de la institución, lo que resultó en una inflación de la nómina con fines políticos, un endeudamiento considerable y la pérdida total del perfil técnico en la operación del sistema. Esta etapa marcó un declive en la eficiencia y transparencia del organismo.

Intentos Fallidos y Errores Políticos Posteriores

El Gobierno de Aristóteles Sandoval intentó corregir el rumbo al regresar el perfil técnico a la dirección. No obstante, cometió un error político crucial: con la excusa de que el Gobierno del Estado asumiría la deuda de la administración anterior, modificó la estructura del Consejo de Administración para quedarse con la mayoría de los asientos. Esto llevó a que los ayuntamientos se desentendieran de sus responsabilidades, convirtiéndose en meros clientes del organismo, lo que debilitó aún más la gobernanza del agua.

La Soberbia del Periodo de Alfaro y Sus Consecuencias

Durante el periodo de Enrique Alfaro, prevaleció la soberbia en la gestión. Se despidió a personal con perfil técnico bajo la creencia de que sabían más y eran mejores. Esto resultó en una caída drástica de la calidad del agua y problemas operativos que llevaron a la implementación de tandeos. Además, se realizaron obras con sentido político que quedaron inconexas, sin aportar soluciones reales a los problemas prometidos.

El Gobierno de Lemus: Un Comienzo Turbulento

El Gobierno de Pablo Lemus inició con el pie izquierdo debido al escándalo de Eli Castro, que solo agravó el problema de credibilidad de la institución. Si bien restaurar el agua con estándares de calidad puede llevar meses, recuperar la confianza en el organismo operador, como el SIAPA, tomará años. La falta de transparencia y eficiencia ha erosionado la fe pública en la gestión del recurso hídrico.

Hacia la Recuperación de la Credibilidad: Eficiencia y Transparencia

Recuperar la credibilidad pasa principalmente por dos pilares fundamentales: eficiencia y transparencia. Es imperativo reestructurar los organismos del agua, abrir el Consejo de Administración a la sociedad civil, crear sistemas de vigilancia ciudadana, y decir la verdad sobre la calidad del agua suministrada tanto por el SIAPA como por los sistemas municipales. Publicar mediciones semanales puede proporcionar certeza sobre la mejora en la eficiencia del sistema, ayudando a reconstruir la confianza que alguna vez tuvo el SIAPA.

Como solía repetir Jorge Castañeda, la credibilidad hay que traerla de donde esté y a lo que cueste. Urge un golpe de timón que dé la certeza de que, aunque sea poco a poco, lo que viene será para mejor y no para empeorar. La gestión del agua en Guadalajara debe volver a sus raíces técnicas, alejándose de los intereses políticos cortoplacistas, para asegurar un futuro sostenible y confiable para todos los ciudadanos.