La presidenta municipal de Cadereyta de Montes, Querétaro, Astrid Alejandra Ortega Vázquez, fue objeto de burlas tras un error ortográfico en una mampara oficial colocada en un acto de su gobierno. La palabra "ampliación" fue escrita incorrectamente como "ampleación".
Respuesta de la alcaldesa
En un video difundido, la morenista cuestionó a los medios tradicionales por no destacar "las cosas positivas que están pasando en Cadereyta". Se dijo contenta porque "nos han dado la oportunidad también de seguir conociendo su clasismo, su elitismo, la forma en que desprecian a nuestra clase trabajadora".
Ortega Vázquez afirmó: "Se nota cómo odian a la Cuarta Transformación, ¿no?, y les arde tanto que gente como yo, humilde, de clase social trabajadora, esté en un espacio de representación popular y un espacio de toma de decisiones".
Críticas en medios nacionales
Entre las críticas más mordaces destaca la del programa Qué importa, conducido por Eduardo Videgaray, quien ironizó: "Tiene razón, es que la ortografía es neoliberal. De hoy en adelante contaremos con la ortografea del bienestar". Agregó: "Culpar al clasismo por no saber escribir 'ampliación' es como reprobar matemáticas y echarle la culpa a Calderón, o a Pitágoras".
También señaló: "Hacerse la víctima es un recurso válido, básico, tan básico como la primaria que no cursó el güey que hizo la lona y puso 'ampleación'".
Defensa de su equipo
La alcaldesa refrendó su respaldo al equipo responsable del error, "porque ellas y ellos se ganan el pan de manera muy honrada con mucho esfuerzo, no como quienes nos critican".
Acusó un "nado sincronizado" por parte de los medios que exhibieron la pifia, se quejó de un "cerco mediático" y aseguró que "no hablan de nada de lo bueno que está sucediendo acá, sino que esperan así, una minúscula oportunidad para venirse encima de nosotros".
Antecedentes
Ortega Vázquez ya había sido noticia cuando un ciudadano le pidió aclarar su grado de estudios. Tras un pronunciamiento judicial, confirmó que no se había titulado y reaccionó acusando "les arde el rabo". Posteriormente, denunció al ciudadano y a un periodista por Violencia Política de Género, sin que exista una resolución definitiva.



