El Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) enfrenta una de las temporadas más sofocantes de los últimos años. Sin embargo, el calor extremo que se siente en ciertas calles no se debe solo al clima, sino a un fenómeno urbano específico: las islas de calor superficial. Según el Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (Imeplan), la expansión urbana descontrolada y la falta de infraestructura verde agravan este problema.
¿Dónde se concentra el calor extremo?
Los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque y Tonalá son los más afectados. El asfalto oscuro y el concreto atrapan la radiación solar durante el día y la liberan lentamente por la noche, impidiendo el enfriamiento. Investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) señalan que el Centro Histórico es un punto crítico, especialmente en cruces como Avenida Juárez y 16 de Septiembre, donde la temperatura puede ser varios grados mayor que en zonas periféricas.
Las zonas críticas incluyen:
- Centro tapatío y Huentitán, en Guadalajara.
- Base Aérea y Tesistán, en Zapopan.
- Cercanías de Centro Sur y Santa Cruz del Valle, en San Pedro Tlaquepaque.
- Santa Fe, Santa Anita y Santa Cruz de las Flores, en Tlajomulco de Zúñiga.
- El Salto y Zapotlanejo.
Riesgos para la salud
El efecto prolongado de estas islas térmicas puede aumentar enfermedades respiratorias, provocar golpes de calor e incrementar la mortalidad en niños y adultos mayores. La exposición constante eleva el riesgo de deshidratación severa y complicaciones cardiovasculares.
Impacto económico
El calor extremo dispara el consumo de electricidad por el uso de ventiladores y aire acondicionado, lo que genera un ciclo de mayor contaminación y gastos para los hogares.
Recomendaciones para protegerte
Los expertos recomiendan:
- Mantenerse hidratado bebiendo agua constantemente, aunque no se tenga sed.
- Evitar transitar por grandes planchas de concreto entre las 12:00 y las 17:00 horas.
- Usar ropa ligera de colores claros.
- Plantar árboles o vegetación en el hogar para generar microclimas.
Finalmente, la mitigación del problema requiere exigir a las autoridades una mejor planeación urbana y fomentar la plantación de especies nativas para evitar que la ciudad se convierta en un desierto de asfalto.



