Las madres mexicanas enfrentan una doble jornada laboral: trabajan fuera del hogar y dedican en promedio 35 horas semanales a cuidados no remunerados, frente a 15 horas de los hombres, según el INEGI. Esto genera estrés, burnout y precariedad.
Informalidad y bajos ingresos
El 59% de las madres trabaja en la informalidad, sin seguridad social ni prestaciones, reporta el IMCO. Casi la mitad (49.2%) gana hasta un salario mínimo. La necesidad de horarios flexibles para cuidar hijos o adultos mayores las orilla a empleos precarios.
Brecha salarial y techo de cristal
La brecha salarial promedio es de 16.6%, pero en puestos de liderazgo alcanza 21.3%, la más alta de Latinoamérica, según Buk. La maternidad se usa como excusa para negar ascensos; solo 17.5% de mujeres están en consejos de administración.
Urge un sistema nacional de cuidados
Expertas como Angie Contreras y Fabiola Lira Herrera coinciden en la necesidad de un sistema integral que involucre a empresas, Estado y familias. Las licencias de paternidad y espacios comunitarios son clave. Sin cuidados no habría economía, pues equivalen al 24.3% del PIB.
Es urgente cambiar la cultura y la corresponsabilidad. “Todas las personas somos corresponsables”, destaca Contreras.



