Desde hace más de seis meses, artesanos y guías turísticos mantienen una resistencia contra el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chichén Itzá, Yucatán. El organismo busca desalojarlos de la zona arqueológica en contra de su voluntad, según denuncian los afectados.
Conflicto histórico
Los trabajadores mayas señalan que, aunque han laborado dentro del sitio por más de 22 años, siempre han enfrentado intentos de expulsión. La situación se agravó con la construcción del Centro de Atención a Visitantes (CATVI), parte del megaproyecto del Tren Maya. Aseguran que no fueron consultados sobre el proyecto y que el inmueble fue diseñado como “pequeñas cárceles” para los vendedores, con espacios reducidos sobre concreto y sin árboles.
Protestas y demandas
El domingo pasado, los inconformes protestaron frente a la pirámide de Chichén Itzá. Exigen que se les permita permanecer en la zona arqueológica y rechazan cualquier negociación que implique su traslado. Pablo Euán Ken, artesano maya, declaró: “Las comunidades están fregadas y no podemos seguir permitiendo que adentro de nuestra casa lleguen a exigir cómo manejarla. Hacen al pueblo maya a un lado, cuando son los verdaderos herederos”.
El CATVI fue inaugurado en abril de 2025. Menos del 50% de los artesanos fueron convencidos con engaños para trasladarse antes de la apertura. El diseño no es viable para las comunidades mayas, como la de Pisté, que dependen de la venta de artesanías y el guiado turístico.
Impacto económico y social
El centro se ubica a dos kilómetros de la pirámide principal, y la estación del Tren Maya está a tres kilómetros. El INAH busca que el CATVI sea la nueva entrada, pero no ofrece condiciones para la economía circular de las comunidades mayas. “La economía de Chichén es para todos: ejidatarios, comerciantes, carniceros. El pueblo ya se levantó para exigir que hagan valer sus derechos”, afirmó Euán Ken.
De enero a noviembre de 2025, Chichén Itzá recibió 2 millones de visitantes, siendo la zona más visitada de México. Los artesanos reclaman la falta de beneficios reales, como hospitales, y temen que se busque eliminar a los dueños originales de la cultura maya. “Hacen un Tren Maya, al lado el Hotel del Bienestar y unas jaulas para los artesanos. Quieren quedarse con todo el dinero”, denunciaron.
Mediación gubernamental
El gobierno de Yucatán ha intentado mediar, pero los artesanos exigen respuestas concretas del INAH y su representante, Joel Vázquez. Señalan que el conflicto no pudo ser resuelto por Diego Prieto, exdirector del INAH.



