Monreal: Morena debe cerrar paso a candidaturas del crimen organizado
Monreal: Morena debe cerrar paso a candidaturas del crimen

El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, afirmó que Morena enfrenta dos amenazas: la mayor embestida política de la derecha internacional contra el gobierno democrático de Claudia Sheinbaum y el riesgo de infiltración del crimen organizado en las candidaturas del movimiento para los comicios de 2027.

Infiltración criminal, la amenaza más determinante

En su artículo semanal en el periódico Milenio, el diputado morenista subrayó que la infiltración del crimen organizado en las candidaturas es la más determinante, ya que abre paso a la actuación de los "neogolpistas". Señaló que este fenómeno es propio de la época del PRIAN.

Monreal retomó las palabras de Ariadna Montiel, presidenta de Morena: "El movimiento tiene que cerrar el paso sin titubeo alguno a las candidaturas del crimen organizado".

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Separar el poder político del poder criminal

"Morena puede y debe seguir gobernando y ganando elecciones sin necesidad de vender su alma al diablo. Así como la 4T logró la hazaña de separar el poder político del poder económico, ahora puede y debe separar el poder político del poder criminal. Esta sería nuestra mejor defensa de la soberanía, frente a la embestida de la derecha y el conservadurismo internacionales", escribió Monreal.

La embestida de la derecha internacional

Monreal explicó que la embestida de la derecha internacional se relaciona con la llamada "doctrina Donroe" o "Escudo de las Américas", que utiliza la geopolítica de la seguridad continental para confrontar, perseguir y desplazar a gobiernos y movimientos de izquierda en América Latina, etiquetándolos como "narcoterroristas" con el fin de impulsar gobiernos y candidatos afines al conservadurismo internacional.

El "neogolpismo" y sus mecanismos

Afirmó que esta embestida, conocida como "golpes blandos", fue diseñada en los años noventa por la CIA para desestabilizar y minar gobiernos nacionales sin recurrir a intervenciones militares directas o golpes de Estado tradicionales. "El neogolpismo utiliza mecanismos judiciales (lawfare), mediáticos (redes sociales) y parlamentarios (legalización de medidas injerencistas) para derrocar a gobiernos o mandatarios electos popularmente. El lugar de los militares lo ocupa ahora un comando de fiscales, jueces, policías encubiertos y testigos protegidos que arman expedientes ad hoc", detalló.

Como ejemplos de este modus operandi, mencionó las destituciones de Manuel Zelaya en Honduras (2009), Fernando Lugo en Paraguay (2012), Dilma Rousseff en Brasil (2016), Pedro Castillo en Perú (2022) y Nicolás Maduro en Venezuela (2026).

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