Ceci Flores da el último adiós a su hijo tras 83 meses de incertidumbre y dolor
Después de un calvario que se extendió por 83 largos meses, Ceci Flores, la incansable líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, finalmente pudo dar sepultura a su hijo Marco Antonio Sauceda. La búsqueda comenzó el 4 de mayo de 2019, cuando Marco Antonio desapareció, y culminó el 7 de marzo pasado con el hallazgo de sus restos en una fosa clandestina ubicada en el kilómetro 42 de la carretera 26, un paraje rural cercano a Hermosillo, Sonora.
Confirmación del ADN y un mensaje desgarrador
Este lunes, los resultados de las pruebas de ADN confirmaron oficialmente que los restos humanos recuperados corresponden a Marco Antonio. La noticia fue dada a conocer públicamente en un emotivo mensaje de Milagros Flores, quien expresó: "con el corazón profundamente dolido... corresponden a nuestro querido hermano". Este momento marca el fin de una odisea llena de sufrimientos, adversidades y penalidades para Ceci Flores, quien dedicó casi siete años a buscar a su primogénito.
La cruda realidad de las desapariciones en México
La historia de Ceci Flores es solo un reflejo de la tragedia nacional que viven miles de familias mexicanas. De acuerdo con Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en México hay oficialmente 132,534 personas desaparecidas. De esta cifra, 130,728 casos corresponden al periodo de 2006 a la fecha, mientras que 2,352 se registraron entre 1952 y 2025. Solamente en el año pasado, se reportaron 14,000 nuevas desapariciones.
Para dimensionar mejor esta crisis, los registros oficiales indican que desde 1952 hasta el año pasado, se han reportado 394,645 personas desaparecidas. Sin embargo, esta cifra podría ser simbólica o incluso ínfima, ya que no incluye a las víctimas que no han sido denunciadas debido a la falta de familiares que las reclamen, amenazas recibidas por sus seres queridos o el temor a represalias.
Restos sin identificar y la lucha continua
Según el Movimiento por Nuestros Familiares Desaparecidos, en México existen aproximadamente 52,000 restos humanos aún sin identificar en todo el país, sin contar los fragmentos óseos recuperados en decenas de campos de ejecución. Esto significa que, para muchas familias, el caso de sus seres queridos nunca será cerrado, perpetuando la incertidumbre y el dolor.
Mientras Ceci Flores logra dar el último adiós a su hijo, más de 400,000 hogares mexicanos continúan sufriendo la ausencia de un desaparecido, sin la oportunidad de encontrar respuestas o despedirse. La búsqueda de justicia y verdad sigue siendo una lucha diaria para colectivos como Madres Buscadoras, que enfrentan un sistema lleno de obstáculos.



