Ceci Flores encuentra restos de su hijo tras años de búsqueda: 'No es el reencuentro que imaginé'
Ceci Flores halla restos de su hijo desaparecido en Sonora (01.04.2026)

El doloroso hallazgo de Ceci Flores: restos de su hijo identificados tras siete años de búsqueda

No fue el reencuentro que Cecilia Patricia Flores Armenta, conocida como Ceci Flores, había imaginado durante todos estos años. No hubo abrazo, no hubo cuerpo completo. "Ni mi hijo ni yo lo merecíamos", alcanzó a decir la fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, después de confirmarse mediante pruebas de ADN que los restos óseos localizados en un predio rural de Hermosillo corresponden a su hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha.

Una búsqueda que transformó el dolor en acción colectiva

Marco Antonio desapareció el 4 de mayo de 2019, cuando un grupo de hombres armados irrumpió en su domicilio en Bahía de Kino, Sonora, y se lo llevó junto con su hermano de 15 años, quien fue liberado días después. Esta ausencia no solo marcó la vida de Ceci Flores, sino que dio origen al colectivo Madres Buscadoras de Sonora, que ha localizado a más de 5 mil personas desaparecidas en diversos contextos: cárceles, anexos, centros de rehabilitación, calles, desagües, debajo de puentes y hasta en el desierto.

"No es el reencuentro que imaginé", confesó la activista frente a los Servicios Médicos Forenses de Hermosillo. "No hay abrazo, no hay cuerpo completo. Pero acepto lo que dice es 'la voluntad de Dios'".

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Un velorio colectivo y la promesa de continuar

Ceci Flores anunció que durante dos días velará a Marco Antonio en Bahía de Kino, en la misma casa donde lo esperaron durante años. Será un velorio abierto, un acto colectivo de duelo y resistencia al que llegarán personas de distintos puntos del país, madres, compañeras de lucha y familias rotas por la misma ausencia.

Pero incluso en este momento de dolor, la búsqueda no termina. "No ha acabado", afirmó con determinación. "Porque lo que encontré fue apenas una parte. Falta lo demás. Falta reconstruirlo, reunirlo, traerlo —aunque sea fragmentado— de regreso a casa".

La escena resulta devastadora: una madre que recibe restos incompletos y aun así promete volver al mismo lugar, ese sitio remoto y peligroso donde, hace tres años, estuvo a apenas 100 metros de él sin saberlo. "Si hubiera vuelto, lo habría encontrado", recordó con amargura.

Coordinación con autoridades y un proceso forense complejo

El hallazgo, reconoció Ceci Flores, fue posible gracias a un trabajo coordinado con la Fiscalía General de Justicia de Sonora. Esta vez —subrayó— no tiene reproches. Entregó una carpeta de investigación completa y en una semana se logró lo que años de omisión no permitieron: localizar a los responsables, obtener información y llegar al sitio.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora informó que los restos óseos fueron encontrados el 24 de marzo de 2026 durante la ejecución de una orden de cateo en un rancho ubicado a 790 metros al norte del Ejido Salvador Alvarado, sobre la carretera 26. El lugar era propiedad de un individuo ya fallecido, quien presuntamente participó en la desaparición de la víctima.

El proceso forense fue particularmente complejo debido al estado de degradación de los restos óseos y el impacto de la fauna local. El laboratorio de Genética Forense aplicó protocolos de alta complejidad que incluyeron:

  • Fraccionamiento de muestras por triplicado
  • Tratamiento de descalcificación con EDTA para maximizar la recuperación de material biológico
  • Técnicas de concentración y evaporación
  • Utilización de tres químicas de amplificación distintas
  • Kits diseñados específicamente para muestras con alto índice de degradación

Perdón en lugar de venganza, y una nueva búsqueda

A pesar del dolor, el discurso de Ceci Flores no cambia en lo esencial. No busca justicia —no cree en ella— ni tampoco venganza. "El mejor castigo para ellos es mi perdón", declaró con firmeza. "Yo los perdono de corazón. Que sea Dios el que los juzgue".

La activista habló también de su nieta, que espera en casa sin entender del todo lo sucedido. "No he podido explicarle. No hay palabras suficientes para decirle que su padre volverá, pero no como debería".

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Y cuando parece que el dolor ha alcanzado su límite, Ceci Flores lo rompe con una nueva decisión: irse a buscar a su otro hijo, Alejandro, desaparecido hace diez años. Se trasladará a Sinaloa de forma permanente en cuanto despida a Marco Antonio. Porque para ella, encontrar a un hijo no cierra la herida. Apenas cambia su forma.

Denuncia y continuidad en medio del duelo

En medio de su dolor, Ceci Flores también hizo espacio para la denuncia. Cuestionó las cifras oficiales, la indiferencia institucional, pero también interpeló a las familias que no buscan. "Nadie merece desaparecer", insistió. Y recordó que en Sonora hay miles de ausentes, pero pocas manos escarbando la tierra.

"Si mi hijo no hubiera desaparecido, no existirían las búsquedas", afirmó la madre, cuya labor ha inspirado a cientos de familias en todo el país.

La imagen final no es la de una despedida, sino la de una continuidad: una madre que se lleva a su hijo en una caja pequeña, pero carga también una promesa enorme, la de seguir buscando, aunque duela, aunque falte casi todo, aunque el país entero parezca acostumbrado a la ausencia.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora informó que ya se tienen identificadas a ocho personas de interés, quienes enfrentarán los debidos procesos penales como probables responsables de los hechos que llevaron al fallecimiento de Marco Antonio Sauceda Rocha. Además, en el sitio del hallazgo fueron recuperados 11 casquillos de diversos calibres.