Exfuncionario municipal sentenciado por muerte del gatito Gary en Guanajuato
Un juez del estado de Guanajuato ha dictado sentencia contra Gerónimo Yebra, exfuncionario municipal, por su responsabilidad en la muerte del gatito "Gary", un caso que generó indignación social y reavivó el debate sobre el maltrato animal en México. La resolución judicial establece que el implicado deberá pagar 32 mil 700 pesos como reparación del daño, monto que corresponde a la compensación económica por la muerte del animal, el cual es reconocido en la legislación estatal como un ser sintiente.
Cuestionamientos sobre la aplicación de la ley
De acuerdo con la asociación Tlacuatzin Rescue Guanajuato Capital, el fallo se centró únicamente en la reparación económica, a pesar de que la normativa vigente contempla sanciones más severas cuando el maltrato animal deriva en la muerte. Esta situación ha generado cuestionamientos significativos sobre la aplicación de la ley en este caso, especialmente considerando las disposiciones legales existentes.
Indignación social y exigencia de mayor justicia
El caso ha provocado diversas reacciones entre colectivos animalistas y la ciudadanía, quienes consideran que existe una discrepancia evidente entre lo que marca la legislación y la sanción impuesta por las autoridades judiciales. Asimismo, se ha señalado que el sentenciado cuenta con antecedentes como servidor público y presuntos vínculos con figuras del ámbito municipal, lo que ha incrementado el interés público.
Ante esta situación, ciudadanos han solicitado que autoridades locales, incluyendo la alcaldesa Samantha Smith y el exalcalde Alejandro Navarro, emitan una postura clara al respecto. Organizaciones defensoras de animales han subrayado la importancia de dar seguimiento a este tipo de casos, al considerar que forman parte de una exigencia social por justicia y mayor protección para los animales.
Así ocurrió el caso del gatito Gary
Los hechos se remontan al 9 de octubre de 2025, cuando cámaras de seguridad captaron el momento en que perros, presuntamente propiedad del acusado, atacaron al gatito "Gary", provocándole heridas graves por múltiples mordidas en la vía pública. Posteriormente, el entonces funcionario recogió al felino y lo arrojó a una casa deshabitada, aparentemente con la intención de ocultar lo ocurrido.
Sin embargo, el cuerpo del animal quedó atorado en alambre de púas en el portón del inmueble, lo que permitió que el caso saliera a la luz. Este hecho se convirtió en un símbolo de denuncia contra el maltrato animal y continúa siendo un referente en la discusión sobre la necesidad de sanciones más estrictas en México para proteger a los animales.
