Tres años de búsqueda y olvido institucional
Este 28 de febrero se cumplen tres años de la desaparición forzada de Miguel Huerta Torres, servidor de la Nación y líder comunitario en el municipio de Taxco, Guerrero. El caso, marcado por la inacción de las autoridades y el desplazamiento forzado de su familia, ejemplifica la crisis de desapariciones que afecta al estado.
El día que todo cambió
Aquel 28 de febrero de 2023, Huerta Torres dirigía una reunión en la comisaría de Temaxcalapa para entregar tarjetas de programas sociales del Gobierno Federal. A las 17:40 horas, un taxi con hombres armados arribó al lugar, sometieron al servidor público y se lo llevaron en la misma unidad. Posteriormente, los agresores lo llevaron a su domicilio donde fue golpeado frente a su familia antes de ser trasladado a un destino desconocido.
"Fue la última imagen que tenemos de él", relata su hija Jazmín Huerta Acosta, abogada egresada de la Universidad Autónoma de Guerrero, quien desde entonces ha emprendido una incansable búsqueda.
Autoridades que miran hacia otro lado
Las investigaciones han avanzado mínimamente en estos tres años. Las autoridades se han negado a realizar búsquedas en terreno argumentando que la zona, controlada por la organización criminal La Familia Michoacana, "es peligrosa". Alejandro García Solorio, titular de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), se deslindó del caso señalando que la investigación corresponde a la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE).
El abandono institucional se profundizó cuando, a los dos meses de la desaparición, Iván Hernández Díaz, delegado en Guerrero de Programas para el Bienestar del Gobierno de México, dio de baja a Huerta Torres como servidor de la Nación, justificando abandono laboral. Esta acción dejó en la desprotección a sus cuatro hijos, tres de ellos menores, y a su esposa.
Una lucha familiar contra el olvido
El viernes 27 de febrero, familiares e integrantes del colectivo María Herrera se manifestaron frente a las oficinas del poder ejecutivo en Chilpancingo exigiendo avances en las investigaciones. Jazmín Huerta dirigió un emotivo mensaje a la gobernadora Evelyn Salgado: "En reiteradas ocasiones he solicitado el apoyo de la gobernadora, casi le ruego. Le pido que me escuche como una hija".
La última solicitud de audiencia con la mandataria fue el 15 de octubre de 2024, pero su documento fue ignorado. Paralelamente, la joven abogada ha peregrinado por oficinas gubernamentales, incluyendo una reunión con el diputado morenista Jesús Urióstegui, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Guerrero, a quien planteó una iniciativa de ley para crear un protocolo de búsqueda inmediata para hombres mayores de 18 años.
Pistas frustradas y sobornos
La última señal satelital del teléfono de Miguel Huerta se ubicó en las pozas de la comunidad de Atzala, en el municipio de Taxco. Investigaciones paralelas sugieren que pudo haber sido llevado cerca de Arcelia, en la región de la Tierra Caliente.
En el caso hay cuatro detenidos que no han aportado información sobre el paradero del padre de familia. Desde el inicio del proceso, han intentado sobornar a los jueces que llevan el caso, ofreciéndoles al menos 200 mil pesos por cada uno.
Un legado comunitario interrumpido
Miguel Huerta no era cualquier servidor público. Tenía liderazgo reconocido y era promotor del desarrollo de su comunidad. Entre sus logros destacan:
- Gestión de la construcción de Bancos de Bienestar en Chichila, Huiztac y Atzala
- Establecimiento de un Telebachillerato en Temazcalapa
- Proyecto de un arco de bienvenida trilingüe (náhuatl, español e inglés) para su pueblo
Cuatro días antes de su desaparición, el 24 de febrero de 2023, publicó el plano de esta última obra, que nunca vería concretada.
Un llamado a la presidenta
Jazmín Huerta hizo un directo llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum: "Que restituya la seguridad social de mi familia y revise el tema laboral de mi padre. Que me atienda por el lado humano, que nos apoye, porque lo que hicieron con mi papá fue algo injusto, ilegal, inhumano".
La familia enfrenta ahora no solo la ausencia de su ser querido, sino también la pérdida de derechos laborales y de seguridad social que les permitían acceder a servicios de salud básicos.
Mientras tanto, en Guerrero, la desaparición de Miguel Huerta Torres se suma a la larga lista de casos que esperan justicia en un estado donde la impunidad parece haberse normalizado.
