Irán intenta normalidad tras masacre, pero heridas persisten antes de aniversario
Irán normaliza tras masacre mientras heridas persisten

Irán muestra normalidad superficial un mes después de la masacre represiva

En las calles de Teherán, los antidisturbios han desaparecido y el toque de queda informal ha terminado, pero los ciudadanos iraníes no olvidan que hace apenas un mes miles de personas fueron masacradas durante la represión de las protestas. Mientras las autoridades intentan pasar página y se preparan para celebrar el 47° aniversario de la Revolución Islámica, el trauma colectivo permanece profundamente arraigado.

"Esto no se borra": el recuerdo persistente de la violencia

"Esto no se borra", afirma Yusef, un trabajador de embajada de 39 años, en referencia a la matanza que ocurrió los días 8 y 9 de enero. Este episodio representa el capítulo más violento en la historia de la República Islámica, con estimaciones que varían entre 6.000 y 20.000 muertos. "Estamos callados por el miedo, pero todos sabemos lo que pasó", continúa este residente de Teherán, quien cree que las autoridades intentan proyectar normalidad mientras "nos siguen reprimiendo".

Lo ocurrido fue calificado por Amnistía Internacional como una "masacre" en las calles del país durante la represión estatal de las protestas. Estas manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre debido a la caída del rial iraní, evolucionando gradualmente hasta convertirse en un movimiento ciudadano que exigía el fin de la República Islámica.

La represión sin precedentes y sus cifras controvertidas

Durante la tarde del jueves 8 de enero, Teherán y otras regiones del país presenciaron un despliegue masivo de efectivos de seguridad fuertemente armados. Este operativo fue seguido por el corte completo de las comunicaciones, incluyendo el internet global, los mensajes SMS y las llamadas telefónicas. Con Irán aislado del resto del mundo, se desató una represión en ciudades y pueblos de todo el territorio nacional sin precedentes históricos.

Las cifras reales permanecen desconocidas un mes después de los eventos. El Gobierno iraní reconoce oficialmente 3.117 muertes, atribuyendo la violencia a Estados Unidos e Israel. En contraste, la organización opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, documenta 6.961 fallecidos y continúa verificando más de 11.000 posibles muertes, junto con 51.000 arrestos.

Mai Sato, relatora especial de la ONU para Irán, ha señalado que informes de médicos dentro del país indican que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque Naciones Unidas reconoce que estas cifras son difíciles de corroborar completamente. Para poner estas cifras en perspectiva, durante la Revolución Islámica de 1979 murieron exactamente 2.781 personas según datos oficiales de la Fundación de Mártires de la República Islámica.

La memoria colectiva y la resistencia cultural

Esta masacre no se olvida y se discute discretamente en cafés, hogares y calles, mientras figuras opositoras públicas continúan recordándola. Shervin Hajipour, cantante del himno de las movilizaciones desatadas por la muerte de Mahsa Amini en 2022 y ganador de un Grammy, acaba de publicar la canción "Yo soy Irán", dedicada explícitamente a las víctimas y a los corazones afligidos de los supervivientes del sangriento diciembre.

"Llévatelo todo otra vez, mi tierra, mi hogar, pero incluso mi cuerpo sin vida seguirá hablando, porque yo soy Irán", reza la letra del cantante iraní, quien ha enfrentado problemas judiciales en el pasado por su apoyo a las movilizaciones antigubernamentales. "Y nunca me rendiré", asegura Hajipour en tono desafiante que resuena entre muchos ciudadanos.

La represión continua y la censura fortalecida

Mientras tanto, la represión persiste con la detención de cientos de personas, el cierre de periódicos y la censura de internet. En los últimos días, las autoridades anunciaron la detención de 56 "elementos centrales" de las protestas en la provincia de Jorasán del Norte; otros 135 en la ciudad de Parand, cercana a Teherán; y 85 más en la provincia de Zanyán.

Continúa la emisión de confesiones en medios iraníes de supuestos manifestantes que afirman haber recibido dinero por atacar instituciones públicas por parte de grupos extranjeros. Aunque el internet global ha mejorado técnicamente en las últimas semanas, la censura parece haberse fortalecido, dificultando el uso de aplicaciones VPN para conectarse a servicios fuera del país persa.

Preparativos para el aniversario en medio del desaliento

En medio de este contexto, las autoridades ya han comenzado las celebraciones del 47° aniversario de la Revolución Islámica del 11 de febrero. Altos cargos del país han visitado el mausoleo del ayatolá Ruholá Jomeiní, fundador de la República Islámica en 1979; el festival de cine Fajr ha tendido su alfombra roja como todos los años por estas fechas; y en las calles de Teherán se observan pancartas que celebran la onomástica.

Paralelamente, Irán y Estados Unidos han reanudado negociaciones para intentar cerrar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, en medio de las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de atacar el país persa. Esta situación genera sentimientos encontrados entre la población.

"Estamos atrapados. Nos merecemos libertades como las que tienen muchos países", expresa una vecina de Teherán. Esta mujer considera que si Trump cierra un acuerdo con Irán, es posible que la situación económica mejore, pero simultáneamente le dará aire a una República Islámica que se encuentra en uno de los momentos más bajos de su historia. El desaliento y la esperanza coexisten en una sociedad que busca libertades mientras enfrenta una represión sistemática.