Líbano bajo fuego: Israel intensifica ofensiva con más de 600 civiles muertos
Líbano bajo fuego: Israel intensifica ofensiva con 600 muertos

Líbano bajo fuego: Israel intensifica ofensiva con más de 600 civiles muertos

El ataque israelí en el barrio de Bashura en Beirut, ocurrido el 12 de marzo, forma parte de una ofensiva contra blancos de Hezbolá que ha provocado la muerte de más de seiscientos civiles. Este episodio se enmarca en una escalada de violencia que ha sumido al Líbano en una crisis humanitaria profunda, con consecuencias devastadoras para la población.

Anuncios previos y realidad en el terreno

Benjamín Netanyahu ha afirmado que, a diferencia de los nazis, el ejército de Israel avisa sobre los lugares que va a bombardear. Los anuncios los realiza el coronel Avichay Adraee, cuya voz es ya muy conocida entre los habitantes de Líbano y Gaza. Como portavoz del ejército, usa sus redes sociales para comunicar mapas, nombres de edificios y zonas que la población debe abandonar antes de los ataques aéreos israelíes, que pueden resultar mortales y destruyen todo a su paso.

Sin embargo, la realidad contradice estas declaraciones. Recientemente, la propietaria de un hotel que alojaba a amigos y conocidos que huyeron de sus hogares relató cómo su establecimiento fue blanco de un ataque sin previo aviso. Ella no entendió la razón, ya que todos sus huéspedes coincidían en su oposición a Hezbolá. En este caso, la voz de Adraee no se escuchó, un patrón que se ha repetido en otros sitios del Líbano, asediado nuevamente por Israel.

Impacto humanitario y destrucción de infraestructura

A la fecha, más de setecientas mil personas han tenido que huir del sur del Líbano, que no ha cesado de recibir impactos de misiles y aviación israelíes desde noviembre de 2024, cuando se estableció un alto al fuego avalado internacionalmente. Estas acciones han provocado en diez días la muerte de más de 400 personas, incluyendo varios niños.

El secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, ha expresado que dos cohetes lanzados contra Israel fueron el pretexto para la fuerte respuesta israelí, sin contar que su ejército había llevado a cabo 10 mil lanzamientos en el lapso de 15 meses que dura el eufemísticamente llamado cese al fuego. Las víctimas ya mencionadas se suman a la destrucción de gran parte de la infraestructura, que incluye:

  • Escuelas
  • Hospitales
  • Iglesias cristianas

Un ejemplo trágico es el ataque ocurrido el 9 de marzo, que resultó en la muerte del sacerdote Pierre El-Rahi, quien se encontraba ayudando a vecinos que habían quedado a la intemperie sin sus viviendas.

Denuncias de uso de fósforo blanco

Human Rights Watch afirma que las fuerzas israelíes han arrojado fósforo blanco en el sur del Líbano, específicamente en la aldea de Yohmor. Esta organización sostiene que su uso es ilegal en zonas pobladas, respaldándose en geolocalización y verificación de siete imágenes que comprueban los disparos con artillería contra áreas residenciales, incluso después de advertir a los residentes que evacuaran.

Ramzi Kaiss, investigador de la organización, explicó que el fósforo blanco tiene fuertes consecuencias, ya que incendia edificios y provoca graves quemaduras en las personas alcanzadas. Medios como Haaretz y La Prensa Asociada han recordado que Israel ya utilizó esta sustancia en la Operación Plomo Fundido contra Gaza (diciembre de 2008-enero de 2009), que saldó con 1,300 palestinos civiles muertos, entre ellos 330 niños.

Contexto histórico y estrategia destructiva

La destrucción del sur del Líbano comenzó hace tiempo, con incursiones terrestres israelíes que arrasaron todo a su paso, enfrentando resistencia de Hezbolá pero atacando también a la población civil. En el complejo mosaico religioso y cultural libanés, resulta difícil distinguir entre combatientes y civiles, lo que ha llevado a numerosas víctimas inocentes.

Israel ha aplicado en Líbano la misma estrategia destructiva que utiliza en Gaza, conocida como dahiye, que implica la aniquilación de infraestructura crítica. Desde 2006, ha destruido instalaciones eléctricas, vías de comunicación, edificios estratégicos y sistemas de agua, recursos preciados que el país aún no ha logrado recuperar completamente.

Además, Israel ha extendido sus operaciones a Cisjordania, con el apoyo de colonos y grupos religiosos radicales que suman alrededor de 700 mil personas. Estos actores han realizado acciones para enarbolar la bandera de Israel en áreas donde antes había viviendas y construcciones libanesas.

Respuesta internacional y perspectivas futuras

En los acuerdos promovidos por figuras como Trump, se pide la confiscación total de las armas de Hezbolá, una medida con la que Israel está de acuerdo, pero advierte que no cancelará sus operaciones en Líbano. Hasta ahora, nadie sugiere que Israel deponga las armas, ni siquiera se le puede obligar a retirarse del sur del Líbano y cesar los bombardeos.

Este conflicto evidencia una crisis humanitaria en aumento, con miles de desplazados, cientos de muertos y una infraestructura devastada. La comunidad internacional observa con preocupación mientras el Líbano sigue bajo fuego, atrapado en una espiral de violencia que parece no tener fin.