Nicaragua: Tercer año consecutivo sin procesiones públicas en Semana Santa
Por tercer año seguido, la Semana Santa en Nicaragua se desarrolla sin las tradicionales procesiones en la vía pública, con templos bajo vigilancia, viacrucis confinados a patios parroquiales y una gran cantidad de fieles trasladando sus prácticas religiosas al interior de sus hogares. Esta situación ha generado controversia y denuncias de restricciones a la libertad religiosa.
Prohibición sostenida y aumento de la vigilancia
La prohibición de viacrucis, procesiones y recorridos religiosos en espacios públicos se mantiene por tercer año consecutivo, afectando una de las expresiones de fe más visibles en el país. Según el seguimiento de la investigadora Martha Patricia Molina, retomado por ACI Prensa y diversos medios, la represión en Nicaragua pasó de restricciones selectivas a prohibiciones masivas desde 2023, obligando a que la actividad pastoral se realizara únicamente dentro de los templos.
En 2026, se ha observado un endurecimiento notable en las exigencias de las autoridades. La Policía ahora solicita a sacerdotes y parroquias informes detallados sobre el número de fieles que asistirán, la duración de cada actividad, los objetivos pastorales e incluso los temas a abordar durante celebraciones internas. Este cambio coincide con reportes de un despliegue de entre 13 mil y 14 mil policías durante la Semana Santa, según El Nacional, lo que refuerza la vigilancia en inmediaciones de iglesias y zonas de concentración religiosa.
Cifras alarmantes de actos religiosos restringidos
El informe "Nicaragua: Una Iglesia perseguida", difundido por ACI Prensa, documentó que entre 2019 y julio de 2025 se habían prohibido 16 mil 564 procesiones y actividades religiosas. Sin embargo, el monitoreo más reciente de 2026 eleva la cifra de manera significativa: durante la actual Cuaresma y Semana Santa, ya se reportan 5 mil 726 actos religiosos restringidos en 409 parroquias. Esto confirma que la presión sobre la Iglesia no sólo continúa, sino que se ha intensificado este año.
Medios como El Nacional y usuarios en redes sociales han señalado que las procesiones y reuniones que antes se realizaban en plazas y calles ahora se limitan a iglesias y casas. Una publicación en la red X del exembajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, resaltó la situación: "por un año más, la dictadura de Ortega y Murillo niega al pueblo de Nicaragua el derecho a profesar su fe de esta manera, prohibiendo dichas procesiones públicas".
La versión oficial del gobierno
Por su parte, las autoridades gubernamentales niegan que se haya prohibido la celebración de la Semana Santa. El medio oficial El 19 Digital atribuyó las acusaciones a Estados Unidos y a opositores, y presentó un recuento de actividades celebradas en la llamada Semana Mayor. Según declaraciones de la copresidenta de la República, Rosario Murillo, el Martes Santo se registraron más de 1,500 actividades religiosas en todo el país, con la participación de 35 mil feligreses.
Esta discrepancia entre los reportes de restricciones y la versión oficial subraya la tensión política y social en torno a la libertad religiosa en Nicaragua, un tema que sigue generando debate internacional y preocupación entre los ciudadanos.



