Periodistas de Guerrero alzan la voz contra agresiones y precariedad laboral
En el marco del Día Internacional de la Mujer, más de 20 reporteras de Guerrero se reunieron este lunes en la plaza Unidos por Guerrero en Chilpancingo para denunciar una serie de violencias estructurales que afectan su trabajo. Las periodistas, provenientes de ciudades como Acapulco, Iguala, Tlapa y Taxco, presentaron un manifiesto que expone agresiones físicas por parte de escoltas de autoridades, incluyendo a la gobernadora morenista Evelyn Salgado, así como falta de seguridad social, salarios precarios y acoso sexual en el gremio.
Casos específicos de agresiones físicas
Durante el mitin, la reportera Natividad Ambrosio Cueva detalló cuatro casos de agresiones físicas contra mujeres periodistas en los últimos dos años. El primero ocurrió el 15 de noviembre de 2024, cuando escoltas del alcalde de Chilpancingo, Gustavo Alarcón Herrera, golpearon el celular de la reportera Alina Navarrete y la empujaron repetidamente para impedir una entrevista. La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG) archivó la queja al no identificar a los agresores.
Otro caso involucró a Flor Miranda Mayo, directora del portal Agencia Periodística de Investigación (API), quien sufrió una campaña de hostigamiento en redes sociales orquestada por el alcalde de Iguala, Erick Catalán Rendón, en respuesta a una denuncia de corrupción. La CDHEG, dirigida por Cecilia Narciso Gaytán con apoyo de la gobernadora Salgado, no ha resuelto este caso.
Una tercera agresión afectó a la reportera Itzel Urieta Valenzuela, quien fue jaloneada por un escolta de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda durante el paseo del pendón en 2025, sin que se presentara denuncia formal. Además, el 14 de enero pasado, la fotorreportera Jessica Torres Barrera fue hostigada y golpeada por René Ramírez, fotógrafo del rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña Almazán, en un incidente que derivó en una disculpa pública minimizada como un "pequeño chipotito".
Denuncias de precariedad laboral y acoso
Las periodistas también destacaron las condiciones laborales precarias en el sector, señalando que muchas trabajan sin seguridad social y con salarios insuficientes. En su manifiesto, lanzaron la campaña en redes sociales "Mujeres periodistas que informan, inspiran y resisten", con 11 infografías que abordan temas como:
- Coberturas de lujo. Salarios de miseria: Critican la disparidad entre los riesgos altos y los pagos bajos.
- Funcionarios, guaruras y personal de comunicación social: Identifican a estos grupos como los principales agresores en coberturas.
- No quiero elegir entre cubrir la nota o cuidar a mis hijos: Exigen salarios que permitan conciliar trabajo y maternidad.
- Las agresiones no son gajes del oficio: Rechazan la normalización de la violencia contra periodistas.
Además, denunciaron acoso y hostigamiento sexual dentro del gremio, donde el trabajo de las reporteras es menospreciado por su género. Señalaron que los periodistas hombres suelen excluirlas de círculos de cobertura y atribuyen sus méritos al físico en lugar de al desempeño profesional.
Otros incidentes y contexto histórico
La manifestación de este año sigue a una primera acción similar el 8 de marzo de 2017, cuando reporteras de Chilpancingo comenzaron a denunciar las violencias estructurales en su profesión. Otros casos recientes incluyen la agresión a la reportera de nota policiaca Alexa Bello por efectivos de la Guardia Nacional en diciembre pasado, quienes la insultaron durante una cobertura, y un incidente donde Natividad Ambrosio fue agredida físicamente por un policía federal mientras cubría el caso Ayotzinapa en Iguala.
Las periodistas concluyeron exigiendo cambios concretos, como pagos justos, mecanismos de protección y el fin de la impunidad en las agresiones. Subrayaron que sin su participación, no es posible contar historias con perspectiva de género, especialmente en el caso de las comunicadoras indígenas que enfrentan discriminación adicional.



