Víctimas de violación optan por acuerdos extrajudiciales para evitar revictimización
A pesar de que la ley mexicana prohíbe expresamente los acuerdos reparatorios en delitos graves como la violación, un número creciente de víctimas está recurriendo a convenios extrajudiciales para evitar ser revictimizadas por el sistema de justicia. Esta tendencia, documentada en varios despachos legales de la Ciudad de México, surge como respuesta a procesos judiciales prolongados y protocolos institucionales que muchas mujeres consideran invasivos y traumáticos.
El caso de Andrea: una decisión por la privacidad
Andrea (nombre ficticio para proteger su identidad), una ingeniera de 27 años, relató cómo fue agredida sexualmente en diciembre por un compañero de trabajo tras una fiesta de fin de año. "Habíamos bebido y me llevó a mi departamento. Una vez ahí no recuerdo mucho, pero cuando desperté tenía golpes en la cara y fui al doctor y supe que había sido violada", declaró.
Al identificar a su agresor, un hombre de 38 años con un puesto menor en la misma empresa, Andrea buscó asesoría legal privada. "Preferí hacer este arreglo a través de mi abogado porque no quiero que mi intimidad se ventile en un proceso que durará no sé cuántos años y que me deje una marca mayor en mi vida", explicó. Su abogado, quien también prefirió guardar el anonimato, indicó que en enero tuvieron acercamiento con el acusado y llegaron a un acuerdo extraoficial que incluyó su salida de la empresa.
Una práctica en aumento sin cifras oficiales
En el marco del Día Internacional de la Mujer, consultas a diversos despachos legales en la CDMX revelaron al menos cuatro casos similares en procesos extrajudiciales. Aunque no existen estadísticas oficiales al respecto, especialistas señalan que esta práctica podría estar extendiéndose como alternativa al sistema judicial formal.
La psicóloga América Ramírez advirtió sobre los riesgos de estos arreglos: "No puede haber arreglos fuera de la ley. Si bien el sistema judicial puede llegar a ser revictimizante, es responsabilidad de las autoridades supervisar y garantizar el derecho a la justicia". Para Ramírez, estos convenios generan una "alineación" con los agresores y minimizan la gravedad del delito.
Protocolos que revictimizan
La activista Estefanía Minuet, también víctima de violación, señaló que los protocolos institucionales son una de las principales causas por las que las mujeres evitan denunciar. "Desvístete, siéntate y abre las piernas" es la indicación recurrente de los médicos legistas en la Fiscalía General de Justicia, según su testimonio.
"Lamentablemente, las víctimas aquí son revictimizadas una y otra vez preguntándoles el hecho en un inicio varias veces. '¿Qué es lo que pasó y exactamente?' Casi casi en qué posición, cómo estuvo, qué hicieron, qué se introdujo y todo cuando pues lo único que uno quiere a veces es no recordar", declaró Minuet.
Las víctimas consultadas coincidieron en que, además de la falta de sensibilidad, el ser revisadas por servidores públicos hombres las hace sentir más incómodas. Incluso, algunas que han denunciado tiempo después de la agresión tienen que someterse a las mismas pruebas.
Contexto estadístico y críticas
Aunque el Gobierno de la CDMX anunció en febrero que el delito de violación disminuyó 14% en enero de 2026, especialistas como América Ramírez advierten que esto no significa necesariamente una baja real en el delito, sino que podría reflejar una menor disposición a denunciar.
Ante esta situación, activistas y expertas insisten en que no sólo se requiere una actualización de los protocolos, sino una capacitación en cuestión de género para todos los servidores públicos involucrados en la atención a víctimas de violencia sexual.
La tensión entre el derecho a la justicia formal y la necesidad de proteger a las víctimas de procesos traumáticos continúa siendo un desafío central en la lucha contra la violencia sexual en México.
