En la escuela primaria Cristóbal Colón de Juchitán, Oaxaca, sobrevivir a una jornada escolar bajo temperaturas de 45 grados centígrados requiere estrategias extremas. Cuando el calor es insoportable, las maestras sacan a los alumnos a tomar clase bajo un árbol.
El termómetro marca 45°C en el Istmo de Tehuantepec
Dentro de los salones de la escuela primaria Cristóbal Colón, el aire es denso y pesado. Aquí, la dinámica de aprendizaje no solo se mide en libretas y pizarrones, sino en los minutos de aire que le corresponden a cada estudiante. Daniela Santiago, maestra del plantel, explica: “Sí, nos turnamos los ventiladores. Ahorita le toca a ellos 10 minutos, luego a esta fila otros 10, luego a la última le acercamos”. Así es como la plantilla docente y el alumnado intentan mitigar los efectos del calor extremo.
El plantel opera en un inmueble improvisado, con graves deficiencias estructurales, pocas ventanas y nulas condiciones de aislamiento térmico, transformando los salones en auténticos hornos comunitarios.
El salón de clases de emergencia
Cuando el mediodía se aproxima y el encierro se vuelve insoportable, las maestras aplican el protocolo de emergencia: desalojar las aulas y continuar la jornada en el patio, bajo la intemperie. Abigaíl Magariño, educadora en la institución, explica: “Después del recreo, la temperatura sube aún más. Los niños no soportan el calor en el salón porque hay pocas ventanas, poca ventilación. Entonces optamos por sacarlos al patio, donde tenemos este árbol de huanacaxtle que nos ha ayudado muchísimo”.
Pese al alivio temporal que brinda la naturaleza, las condiciones climáticas extremas ya cobraron factura. El golpe de calor y la deshidratación son realidades en las aulas. La maestra Beatriz Santiago lamenta: “Algunos niños se han puesto mal. De hecho, un niño no ha llegado hoy porque el calor le subió o bajó la presión y tuve que llamar a su mamá”.
Invisibles por razones sindicales
La primaria Cristóbal Colón atiende a 80 alumnos con el esfuerzo de seis maestras. Sin embargo, el plantel padece un bloqueo administrativo derivado de la política gremial del estado. El cuerpo docente pertenece al Sindicato Independiente de Maestros de Oaxaca, una organización que no participa en movilizaciones ni activismo político de las secciones mayoritarias. Por ello, la escuela enfrenta un castigo invisible: para los presupuestos de infraestructura y apoyo gubernamental, la primaria Cristóbal Colón simplemente no existe.
Mientras las disputas de las cúpulas continúan, 80 niños en Juchitán dependen de la rotación de un ventilador cada diez minutos y de la sombra de un árbol para ejercer su derecho a la educación.



