Una seguidilla de movimientos telúricos de baja intensidad alertó a las alcaldías del suroriente de la capital
En un lapso de poco más de siete horas, la Ciudad de México experimentó cinco sismos de baja magnitud, según los registros oficiales del Servicio Sismológico Nacional. Cuatro de estos eventos tuvieron su epicentro en la alcaldía Iztapalapa, mientras que el restante se localizó en Tlalpan, generando una leve pero notable actividad sísmica en la zona.
Detalles cronológicos de los movimientos registrados
La secuencia inició en las primeras horas del miércoles, con el primer sismo registrado a las 02:02:06 horas, presentando una magnitud de 2.3 y epicentro en la calle Diplomáticos, cercana a la Central de Abasto (Ceda). Casi de inmediato, a las 02:02:55 horas, ocurrió un segundo movimiento de magnitud 2.0, con epicentro en la avenida Canal de Apatlaco, cerca del cruce con el Circuito Interior.
Posteriormente, a las 03:38:49 horas, se detectó un tercer sismo de magnitud 1.9, esta vez con epicentro en la calle Hopelchén en la zona del Ajusco Medio, dentro de la alcaldía Tlalpan. El cuarto evento, a las 04:38:40 horas, tuvo una magnitud de 2.5 y se originó en la calle Cosmógrafos, también próxima a la Ceda. Finalmente, a las 09:16:31 horas, se registró el quinto y último microsismo del día, con magnitud 2.0 y epicentro nuevamente en la avenida Canal de Apatlaco.
Autoridades descartan afectaciones y enfatizan la normalidad de estos fenómenos
De acuerdo con la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), estos microsismos no generaron afectaciones materiales ni humanas en la Ciudad de México. La dependencia agregó que, al ocurrir principalmente en las primeras horas de la madrugada, fueron prácticamente imperceptibles para la gran mayoría de la población, lo que contribuyó a la ausencia de alarmas o reportes de daños.
Expertos del Instituto de Geofísica de la UNAM han señalado que los microsismos en la ciudad son un fenómeno recurrente y que continuarán presentándose en el futuro. En un comunicado difundido el 2 de febrero por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei), se destacó que los especialistas impartieron un taller a vecinos de Mixcoac como parte del proyecto Estudio geofísico-geológico del poniente de la Ciudad de México: implicaciones en el origen de los microsismos.
Recomendaciones de los geofísicos para la convivencia con la actividad sísmica
La geofísica Claudia Arango Galván explicó durante el taller que "todo el tiempo se está moviendo la tierra, toda la ciudad presenta efectos de la energía que libera la corteza terrestre". Subrayó que los microsismos no son un fenómeno nuevo y que no hay forma de evitarlos, por lo que la recomendación principal es aprender a convivir con ellos, manteniéndose preparados en todo momento.
Entre las medidas sugeridas a los residentes se incluyen:
- Dar mantenimiento periódico a los inmuebles para asegurar su integridad estructural.
- Observar y monitorear de cerca cualquier grieta que aparezca en las construcciones.
- Colocar testigos, es decir, marcas con fecha, en las grietas para poder reportar a las autoridades de protección civil si estas crecen de manera significativa.
Los especialistas también recordaron que el monitoreo sísmico nacional registra diariamente alrededor de 90 sismos de hasta magnitud 4, aproximadamente tres al mes de entre 5 y 6, y que eventos por encima de magnitud 7 pueden tardar varios años en presentarse.
Antecedentes y contexto de los microsismos en la capital
Esta serie de movimientos se enmarca en un patrón de actividad sísmica menor que ha sido observado en la Ciudad de México en años recientes. A raíz de los microsismos reportados en las alcaldías Álvaro Obregón y Benito Juárez desde 2023, la administración pasada encargó a la Sectei y la SGIRPC la solicitud de estudios especializados para comprender mejor estos fenómenos y sus implicaciones en la seguridad urbana.
La respuesta de las autoridades y expertos refleja un enfoque proactivo hacia la gestión de riesgos, promoviendo la educación ciudadana y la preparación continua frente a la inevitable actividad telúrica que caracteriza a la región.



