Perú enfrenta devastadora temporada de lluvias con trágico balance humano
La temporada de lluvias en Perú ha dejado un saldo devastador con al menos 92 personas fallecidas y más de 23.700 damnificados, según el último reporte del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) difundido este lunes. Este fenómeno climático, que se extiende habitualmente de diciembre a abril, ha alcanzado niveles de intensidad preocupantes debido a la influencia del fenómeno conocido como El Niño Costero.
Impacto humano y material en constante aumento
El Indeci ha precisado que las intensas precipitaciones han provocado la destrucción de al menos 1.149 viviendas, dejando a miles de familias en situación de extrema vulnerabilidad. La mayoría de las víctimas perdieron la vida debido a deslizamientos de tierra, inundaciones, tormentas eléctricas y desbordes de ríos que han afectado principalmente comunidades rurales y asentamientos ubicados en zonas de alto riesgo geológico.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el domingo en el distrito de Parcoy, región de La Libertad, donde un deslizamiento de tierra causó la muerte de cinco personas. Este tipo de emergencias evidencia la persistente exposición de numerosas localidades a riesgos intensificados por las precipitaciones continuas.
Estado de emergencia nacional y respuesta gubernamental
La magnitud de la catástrofe ha llevado al gobierno peruano a declarar estado de emergencia en 1.177 distritos, de los más de 1.800 que existen en el país. Esta medida busca agilizar la movilización de recursos, facilitar la ejecución de obras urgentes y coordinar la asistencia humanitaria en las zonas más golpeadas.
Las acciones de apoyo implementadas incluyen:
- Entrega masiva de alimentos y agua potable
- Instalación de carpas y refugios temporales
- Atención sanitaria de emergencia
- Evaluación continua de daños estructurales
Sin embargo, la dispersión geográfica y las dificultades logísticas plantean retos significativos para lograr una cobertura total de asistencia.
Regiones más afectadas y daños sectoriales
El contexto climático actual está marcado por la alerta emitida desde febrero ante la llegada del fenómeno El Niño Costero, asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico frente a las costas peruanas. Las regiones más afectadas hasta el momento incluyen:
- Piura
- Cajamarca
- Lambayeque
- Arequipa
- Ayacucho
- Madre de Dios
El sector agrícola figura entre los más vulnerables, con inundaciones y huaicos (aludes de lodo y rocas característicos del país) que han afectado sembríos de arroz, maíz, frutas y café. Esta situación podría repercutir gravemente en la seguridad alimentaria y en los ingresos de miles de pequeños productores.
Infraestructura colapsada y antecedentes preocupantes
La infraestructura vial ha sufrido daños relevantes con puentes colapsados y carreteras parcialmente destruidas, lo que profundiza el aislamiento de comunidades rurales y limita su acceso a mercados, atención médica y servicios educativos. Los desbordes de ríos han anegado carreteras principales, interrumpiendo el transporte de mercancías y dificultando las evacuaciones de emergencia.
Los antecedentes recientes reflejan una tendencia preocupante: durante 2025, las precipitaciones causaron 96 muertes y dejaron más de 127.000 damnificados según cifras oficiales. Aunque el número de víctimas mortales es ligeramente menor hasta ahora, el impacto acumulado sigue siendo considerable y podría aumentar si las lluvias persisten durante las próximas semanas.
Necesidad urgente de políticas preventivas
Especialistas climáticos advierten que la variabilidad climática y el calentamiento global están intensificando la frecuencia y severidad de estos fenómenos hidrometeorológicos extremos. Organismos técnicos han insistido en la necesidad de reforzar las políticas de prevención, incluyendo:
- Planificación territorial adecuada
- Reubicación de poblaciones en zonas de alto riesgo
- Inversión significativa en sistemas de drenaje urbano
- Construcción de defensas ribereñas efectivas
De cara a los próximos meses, la evolución de El Niño Costero será determinante para dimensionar el impacto final de esta temporada de lluvias. La preparación anticipada, la coordinación interinstitucional y la participación comunitaria se perfilan como factores decisivos para mitigar los daños y proteger a las poblaciones más expuestas a estos fenómenos climáticos extremos.
