A siete meses de las lluvias extraordinarias de octubre que devastaron amplias zonas de Veracruz, el balance de la reconstrucción sigue marcado por avances desiguales y pendientes críticos, especialmente en comunidades rurales y serranas. Aunque en los primeros meses se restablecieron servicios básicos, como energía eléctrica, y se rehabilitaron caminos en varias regiones, decenas de familias continúan sin una solución definitiva de vivienda y reubicación.
Daños en viviendas y reubicación pendiente
Del total de viviendas afectadas por las lluvias de octubre en Veracruz, 14 mil registraron pérdida total, lo que obligó a sus habitantes a abandonar definitivamente sus hogares; 19 mil presentaron daño mayor, 10 mil daños medios y 12 mil daños menores, de acuerdo con el censo oficial levantado tras el desastre. La magnitud de estas cifras refleja que, siete meses después, la reconstrucción aún es un reto de gran escala, especialmente para quienes lo perdieron todo.
En la región Huasteca, al menos 180 afectados todavía están en albergues temporales o asentamientos improvisados; otros regresaron a sus comunidades, pese al riesgo que esto implica. El principal obstáculo es la reubicación segura de poblaciones asentadas en zonas de alto riesgo, un proceso que se ha prolongado por la falta de predios adecuados y trámites pendientes.
Impacto económico y avances urbanos
En municipios del norte del estado, la emergencia dejó no solo viviendas colapsadas, sino también pérdida de tierras de cultivo y fuentes de ingreso, lo que ha complicado la recuperación económica de las comunidades afectadas. En contraste, en zonas urbanas como Poza Rica y Álamo, se reportan avances parciales en la reconstrucción de casas y vialidades.
Infraestructura carretera dañada
El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara expuso que ha acompañado de manera directa las gestiones en la región serrana afectada por deslizamientos y daños en viviendas, caminos y puentes, tras recorrer comunidades como Cuatecomaco y Tziltzapoyo, en el municipio de Zontecomatlán, así como Xaltipa, en Ilamatlán. Señala que, ante la falta de avances en la reubicación de familias en riesgo, intervino con Protección Civil Nacional y sostuvo reuniones con autoridades estatales para destrabar procesos.
A partir de esas gestiones, Sedatu concluyó diagnósticos actualizados, el IMPI firmó un predio para reacomodos y se revisan opciones de vivienda, aunque advierte que la población lleva más de 200 días esperando y, sin resultados visibles, tiende a regresar a zonas peligrosas. "Yo veo que el diagnóstico está muy actualizado, que se está trabajando, pero tienen que acelerar porque la gente lleva más de 200 días esperando y, si no ven avances, se regresan a las zonas de riesgo", dijo.
Insistió que la emergencia no se limita a la reubicación, ya que la infraestructura carretera y los puentes presentan daños severos, como el caso del puente Tizate, que permanece sin conexiones y obliga a la población a improvisar pasos. Huerta dijo que su papel es articular a las instituciones para que las soluciones avancen, y criticó que la falta de atlas municipales de riesgo es un problema histórico que ha dificultado la prevención. Aun así, afirma que los diagnósticos actuales son precisos y que seguirá presionando para que las autoridades aceleren las acciones en territorio.
Plan integral de reconstrucción
Esta semana las autoridades estatales presentaron un plan integral para resarcir los daños, que contempla acciones de reubicación, reconstrucción de vivienda e infraestructura básica, así como atención a las familias damnificadas. El anuncio llega tras meses de espera y ocurre en un contexto donde los afectados reclaman que la emergencia no se dé por cerrada sin soluciones de fondo.
Pérdidas humanas
A siete meses de la tragedia, el cuerpo de la profesora María Guadalupe Hernández Hernández, arrastrada por la corriente durante las lluvias e inundaciones de octubre de 2025 en la región de Ilamatlán–Chahuatlán, fue localizado esta semana en un paraje de difícil acceso en el municipio de Chalma, confirmaron autoridades y familiares. La docente había desaparecido junto con su hija Alisson, de siete años, cuyo paradero sigue sin conocerse.
El hallazgo reactivó el recuento de víctimas que dejó el temporal de octubre, uno de los más destructivos en la última década. De acuerdo con reportes federales y estatales, Veracruz acumuló al menos 15 personas fallecidas en los primeros cortes y hasta 35 decesos en los informes consolidados posteriores, además de varios reportes de personas desaparecidas durante las semanas siguientes, especialmente en zonas serranas donde las viviendas fueron arrasadas por los ríos desbordados.
En Chahuatlán, donde vivía la profesora Hernández, las lluvias del 9 de octubre destruyeron casas completas y arrastraron a varias familias. Brigadas comunitarias, binomios caninos y equipos estatales mantuvieron la búsqueda durante meses, pero solo ahora se logró ubicar el cuerpo de la docente. Su hija permanece como uno de los casos abiertos en la lista de personas no localizadas tras el desastre. El padre de la menor, Édgar Morales, reiteró que continuará la búsqueda. Las autoridades no han actualizado el número final de víctimas ni el estatus de las investigaciones abiertas por las desapariciones vinculadas al temporal.



