La evolución del IEEM: De la ciudadanización electoral a los retos del 2027
La evolución del IEEM: De la ciudadanización a los retos del 2027

La ciudadanización electoral y el nacimiento del IEEM

En la segunda mitad de la década de los noventa, impulsado por la tendencia federal de ciudadanizar los órganos electorales, se fundó el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) en el año 1996. Este proceso de ciudadanización representó un cambio fundamental: el Poder Ejecutivo comenzó a perder su injerencia directa en la organización de los comicios, tanto a nivel federal como local, para dar paso a la participación de ciudadanos con conocimiento y experiencia electoral en toda la estructura de los órganos electorales.

No fue una transición sencilla. Implicó renunciar al control sobre el mecanismo que históricamente había servido para dirimir de manera pacífica la disputa por el poder político: las elecciones. La nueva ley electoral estableció que el IEEM contaría con un órgano de dirección denominado Consejo General, cuya elección correspondería a la Legislatura del Estado.

La composición inicial del Consejo General

En ese primer Consejo de 1996, aún persistían ciertas influencias:

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  • El Ejecutivo conservaba la facultad de enviar una terna a la Legislatura para la elección de la Presidencia.
  • El Poder Legislativo participaba con cuatro integrantes: dos propuestos por la fracción mayoritaria, uno por la primera minoría y otro por la segunda minoría.
  • Los consejeros electorales ciudadanos eran electos por la Legislatura a partir de una lista integrada por los legisladores, donde cada fracción podía hacer hasta tres propuestas.

Todas estas figuras gozaban de derecho a voz y voto. Por su parte, los representantes de partido, el Director General y el Secretario General formaban parte del Consejo, pero únicamente con voz. Estas dos últimas figuras eran electas directamente por el Consejo General.

Reformas constitucionales y transformaciones

La reforma constitucional del 2 de octubre de 1998 modificó significativamente la integración del Consejo General y el procedimiento de designación de las consejerías:

  1. Los consejeros del Poder Legislativo dejaron de formar parte del Consejo.
  2. La Presidencia ya no sería propuesta por el Ejecutivo, sino que debía ser propuesta y electa por las fracciones legislativas, al igual que las otras consejerías.
  3. El resto de los integrantes se mantuvo sin cambios.

Un aspecto crucial de esta reforma fue la determinación de que el Consejo General, y no la Legislatura del Estado, sería el encargado de calificar la elección del Poder Ejecutivo estatal. Este cambio buscaba otorgar mayor certeza, confiabilidad e imparcialidad a la organización y resultados de los procesos electorales, fomentando un clima de paz, tolerancia y respeto.

La centralización con la reforma federal de 2014

Con la reforma federal del año 2014, se alteró el procedimiento de designación de las consejerías electorales. Al recién creado Instituto Nacional Electoral (INE) se le otorgó la facultad de designarlas en todos los órganos electorales de los estados. Esta nueva disposición legal marcó un cambio significativo en la organización electoral, al centralizar ciertas atribuciones y funciones de los órganos electorales estatales en el órgano electoral nacional.

La profesionalización y especialización adquirida por la administración electoral a nivel federal y estatal permitió que, a partir de entonces, los procesos electorales en el país se organizaran de manera coordinada con el INE, respetando las nuevas reglas establecidas, los ámbitos de competencia y, sobre todo, los principios y valores institucionales.

La historia electoral y los desafíos futuros

La Historia electoral del Estado de México registra, en los últimos treinta años, un total de 24 elecciones, distribuidas de la siguiente manera:

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  • Cinco elecciones de gubernatura.
  • Diez elecciones de diputaciones y ayuntamientos.
  • Ocho elecciones extraordinarias (ayuntamientos).
  • Una elección de personas juzgadoras.

Esta última elección representó un gran reto que puso a prueba no solo la experiencia acumulada, sino también la creatividad y el compromiso de los servidores electorales para enfrentar y superar una responsabilidad de gran complejidad.

De cara al proceso electoral del año 2027, sería muy saludable que la elección del Poder Judicial no se mezclara con las de los otros poderes a nivel federal y estatal, ni con las de los integrantes de ayuntamientos. Sin embargo, la Historia no se detiene. En cualquier escenario, los órganos electorales continuarán cumpliendo con la función de organizar elecciones creíbles, confiables y pacíficas, acumulando un año más de trabajo institucional en su registro.