La reforma electoral: Una amenaza a la democracia mexicana
Para la cúpula del partido Morena, ganar las próximas elecciones se ha convertido en una cuestión de supervivencia y libertad personal. Según analistas políticos, han acumulado tantas acciones cuestionables y delitos que cualquier gobierno alternativo los perseguiría judicialmente, lo que podría llevarlos a la cárcel, al decomiso de sus bienes ilícitos y al escándalo público. Pero el peligro no solo viene del Estado: también los grupos criminales que antes fueron sus aliados podrían cobrarles cuentas por traiciones pasadas.
El verdadero objetivo: Robar la elección
Por esta razón, la reforma electoral impulsada por Morena representa, según voces críticas, una maniobra diseñada para asegurar el triunfo electoral a cualquier costo. La víctima principal de este supuesto atraco sería la ciudadanía mexicana: usted, su familia y su comunidad. De consolidarse esta reforma, seguiríamos manteniendo en cargos públicos a funcionarios vinculados al narcotráfico que lucran a costa del pueblo, endeudando al país mientras descuidan necesidades básicas como seguridad, salud, educación y suministros esenciales.
La captura de instituciones autónomas
Los perpetradores de este supuesto atraco institucional serían los mismos que ya han logrado capturar las cúpulas de organismos de transparencia, electorales y judiciales, que antes eran autónomos y mayoritariamente éticos, pero que ahora operarían como entidades filo-narco morenistas. En estas instituciones, según los críticos, ya habrían consolidado su control.
También habrían capturado organismos legislativos y municipales que, con excepción de honorables casos aislados, históricamente han tenido reputaciones cuestionables. Muchas voces ya han detallado las aberraciones de la iniciativa de reforma y las mañas para consolidarla mediante normas secundarias.
La resistencia ciudadana se organiza
Frente a esta situación, ciudadanos libres han creado el Frente Amplio por la Democracia (FAD), una fuerza de activismo opositor y defensa ciudadana fundada por más de 400 activistas iniciales y cientos de mujeres y hombres que continúan sumándose. Este movimiento se define como dispuesto a dar la pelea con acciones concretas y voces valientes.
Paralelamente, se fundó el partido Somos México, como una opción política que aún lucha por su registro oficial y que promete dar batalla a pie de tierra. Además, existen cientos de activistas en redes sociales, periodistas independientes, críticos conscientes y ciudadanos ocupados en impedir que se consolide lo que consideran una amenaza a la democracia.
La llamada a la movilización
Los partidos políticos de oposición han clamado por alianzas y por luchar contra esta reforma, pero según los analistas, esto no basta. México, con sus aproximadamente 100 millones de electores, necesita que cada ciudadano, cada familia, se movilice y proteste contra lo que califican como una amenaza de prolongar la dictadura y el narco-régimen de violencia al que hemos sido sometidos.
"¡Reaccionemos!" es el llamado. "¡Es su propio gobierno el que lo amenaza con robarle la elección!" Se necesita replicar abiertamente la amenaza que representa la reforma electoral, que según sus críticos busca eliminar resultados inmediatos, permitir que sean ellos quienes cuenten los votos y asfixiar económicamente a los partidos opositores.
La asfixia económica: El verdadero plan
La verdadera amenaza para robarse la elección, según los analistas, ni siquiera estaría en la reforma electoral propuesta por Claudia Sheinbaum. El peligro real residiría en la asfixia económica de los partidos políticos para que no puedan competir en igualdad de condiciones, y en la de los órganos electorales para que no puedan pagar personal calificado formado en el servicio electoral.
Bajo el pretexto de ahorrar recursos, el gobierno impulsaría su intromisión para contar votos en lo que califican como una descarada trampa. "¡Aguas México!, no caben ingenuidades", advierten los críticos.
"Quieren competir contra partidos sin dinero y con árbitro a modo y sin dientes", denuncian. "Eso no es competir, es atracar". La asfixia financiera sería el verdadero plan, camuflado en la reforma con el argumento de buscar la disminución de costos electorales.
Un daño silencioso e invisible
Asesinar la función electoral negándole recursos sería donde viviría "el diablo de la maldad gubernamental". Esto podría pasar con o sin reforma electoral, representando una fragilidad estructural del sistema en la que, según los analistas, Claudia Sheinbaum mantendría su dedo en el gatillo.
Esta asfixia restringiría las posibilidades de defensa ciudadana ante la ofensiva de lo que califican como un gobierno mañoso, en un daño silencioso, invisible y soterrado que minaría las bases mismas de la democracia.
El llamado a la acción ciudadana
Frente a la certeza de esta amenaza, los analistas insisten en que debemos reaccionar. "¡No basta criticar!", afirman. "Es necesario salir a la calle a gritar, protestar, a denunciar y exhibir la perversión gubernamental de un gobierno voraz y gandalla. ¡Es hora de la valentía! Y sostenerla hasta que caigan los tiranos".
Es necesario, según este llamado, inundar las redes sociales, convencer a todos de luchar, de repudiar la ambición de cínicos que quieren perpetuarse en el poder. Se requiere convencer a liderazgos en gremios, sindicatos, colonias, barrios y comunidades, sumando líderes de opinión, influenciadores y voces que repudien la amenaza y la corrupción.
"Es ahora, que aún tenemos vaga esperanza de una lucha bajo parámetros cívicos", advierten, "o será mañana con hombres más valientes que nosotros y pagando altos e irreparables costos de sangre nuestra o de nuestros hijos".
Esta historia ya la sufrió nuestro pueblo para sacudirse la tiranía en la independencia, la reforma y la revolución. Hoy, según este llamado, la patria y las nuevas generaciones nos convocan a defender la democracia.
