Irán denuncia tercer ataque en diez días a su central nuclear de Bushehr sin daños ni fugas radiactivas
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó este sábado que Irán ha reportado un nuevo ataque contra su central nuclear de Bushehr, ubicada en el sur del país. Este incidente marca el tercer ataque en un período de apenas diez días contra esta instalación crítica, según informó el organismo de control nuclear de la ONU a través de la red social X, citando a funcionarios iraníes.
Afortunadamente, no se han registrado daños en el reactor activo ni emisiones de radiación, y las condiciones de la central se mantienen dentro de los parámetros normales. Sin embargo, la reiteración de estos bombardeos ha generado una creciente tensión en las instalaciones nucleares iraníes, que enfrentan una escalada de violencia en el contexto del conflicto regional.
Escalada del conflicto: ataques coordinados contra infraestructura estratégica
La guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026 con ataques coordinados, ha intensificado rápidamente los bombardeos dirigidos a infraestructura clave. Según reportes de Reuters y la Agencia Internacional de Energía Atómica, los primeros días del conflicto incluyeron:
- Ataques contra el complejo nuclear de Natanz el 28 de febrero.
- Bombardeos a la instalación subterránea de Fordow el 1 de marzo, ambas vitales para el programa de enriquecimiento de uranio iraní.
Posteriormente, el 3 de marzo, se registraron impactos en infraestructura energética del sur iraní, incluyendo instalaciones petroquímicas en Asaluyeh, un polo gasífero fundamental. El 5 de marzo, daños en refinerías cercanas a Abadán afectaron la capacidad de procesamiento de crudo, lo que, según analistas, busca debilitar la infraestructura energética y logística de Irán.
Respuesta iraní y riesgos regionales
En respuesta, Irán ha lanzado ataques con misiles y drones contra infraestructura estratégica israelí. El 10 de marzo, proyectiles impactaron zonas cercanas al reactor nuclear de Dimona, considerado el núcleo del programa nuclear israelí. Días después, el 15 de marzo, se reportaron daños en instalaciones energéticas próximas a la central eléctrica de Orot Rabin, una de las más grandes de Israel.
Organismos internacionales como la ONU han alertado que estos ataques a infraestructura nuclear y energética representan una grave violación de normas de protección en conflictos armados y elevan el riesgo de una catástrofe regional. Además, informes del Fondo Monetario Internacional advierten que la prolongación de estos ataques podría tener efectos severos en los mercados energéticos globales, debido a la inestabilidad en una región clave para el suministro de petróleo y gas.
Expertos subrayan que, aunque no se han reportado fugas radiactivas hasta ahora, la frecuencia de los bombardeos incrementa significativamente el peligro de un incidente mayor en instalaciones críticas como Bushehr, esencial para la generación eléctrica iraní.



